la mujer andaluza como personaje literario

 

(c) Un trabajo de Isabel Muñoz, Pura Sánchez y Pilar Villalobos

 

En la literatura en lengua castellana, desde el siglo xvi hasta el siglo xx, encontramos muchos y variados personajes femeninos andaluces. El término andaluza aparece con dos significados. En un primer momento se denominará andaluces a aquellos personajes que han nacido en Andalucía. A partir del siglo xix, el término añade a su significado geográfico una identidad más definida frente a las mujeres de otras regiones.

Hasta el siglo xix, los personajes que representan a la mujer andaluza en la literatura española se caracterizarán, en general, por pertenecer a una clase social baja, ser alegres, apasionados, dicharacheros y amantes de la libertad. Físicamente, poseerán una gran belleza: morenas, de piel tostada, ojos grandes y expresivos. También se las pinta con frecuencia liberales en el amor, lo que se demuestra en las relaciones que mantienen con los hombres. En ocasiones se las asocia con la prostitución. Carmen será el personaje que representa y fija el estereotipo.

A partir del siglo xix, con la eclosión de la novela burguesa, el estereotipo romántico, de la mujer salvaje y apasionada del Sur, se sustituye por el estereotipo de la mujer burguesa. Aunque en las novelas aparecen personajes femeninos representativos de las distintas clases sociales, todos ellos se caracterizan por ajustarse al papel tradicional que la ideología dominante les reserva a las mujeres: esposas y madres, decentes y honradas, tanto si son pobres como ricas. En general, se trata de mujeres que no difieren en nada de las de otras regiones españolas. Y que no se rebelan, al menos abiertamente, contra este modelo de mujer tradicional ni contra las normas de conducta que establece la bienpensante burguesía.

Será un personaje histórico del siglo xix, pero literaturizado en una obra del siglo xx, el que inicie el cambio. De la mano de Mariana de Pineda, protagonista del drama del mismo nombre, de Federico García Lorca, los personajes femeninos andaluces se convertirán en símbolos de trascendencia universal.

Mariana de Pineda será capaz de sacrificarse por el amor de un hombre y por la causa liberal que él defiende. Su figura llega hasta nosotros como la heroína que murió en defensa de la libertad. Sus huellas aún perduran en la ciudad de Granada, donde vivió y donde fue ajusticiada.

A partir de esta obra, será el teatro de García Lorca el que cree los más potentes y universales personajes femeninos andaluces. Después de Mariana de Pineda vendrá Doña Rosita la Soltera, la muchacha de provincias que espera inútilmente la boda con su novio de siempre, mientras languidece entre las ruinas de su casa y de su vida, como la rosa mutabile de la que toma su nombre. A ella le seguirá Yerma, la casada estéril, que no acepta el destino al que parece abocada desde la elección de su nombre (tierra reseca y baldía) y que acabará matando a su marido, incapaz de lograr que su vientre y su vida florezcan con un hijo.

La obra y la galería de personajes femeninos andaluces del genial Federico se cierran con las mujeres de la casa de Bernarda Alba. La casa-convento-presidio encierra entre sus muros a las hijas de Bernarda, apartándolas de una vida de amor y libertad con la que sólo se atreven a soñar. Nadie, ni mucho menos los hombres ausentes (Pepe el Romano, Enrique Humanes) a los que desean ardientemente, las salvará de su encierro. Excepto la muerte. Y dentro de la cárcel está Bernarda, la carcelera, víctima ella también, como sus hijas, del muro de silencio con que la sociedad andaluza encierra a las mujeres.

Estos personajes femeninos lorquianos están enraizados en la sociedad andaluza del primer tercio del siglo xx, una sociedad en la que se entreteje la ideología patriarcal con la religiosa, obligando a las mujeres a seguir desempeñando un papel de subalternidad, muy alejado del papel protagónico que reserva a los varones.

Lorca usará la marginación femenina, la invisibilidad de las mujeres, para hablar de otras marginaciones y otras invisibilidades, la de los gitanos, los negros, los pobres, los homosexuales. Y para encarnar en el escenario el conflicto que está en la raíz de todas ellas: el enfrentamiento entre el principio de autoridad y el principio de libertad. Los personajes lorquianos vendrán a demostrar, por una parte, que, en mayor o menos grado, las mujeres han tratado de sacudirse el yugo de la dominación patriarcal y, por otro, cómo la transgresión de este modelo desembocaba ineludiblemente en la muerte.

 


 

 


 

 

LA LOZANA ANDALUZA. Francisco Delicado

La lozana andaluza es una novela dialogada publicada en Venecia en 1528. Su autor es muy probablemente el clérigo y editor español Francisco Delicado, escapado de Roma un año antes debido al sentimiento antiespañol provocado por el saqueo de esa ciudad por las tropas del Emperador Carlos V.

Publicada de forma anónima, la novela describe la vida de los bajos fondos de Roma durante el primer tercio del siglo xvi, especialmente entre la comunidad de judíos españoles que se trasladaron progresivamente a Roma desde la instalación del Santo Oficio en España en 1481.

Esta interesante obra está dentro de la tradición de La Celestina, escrita unos treinta años antes por Fernando de Rojas. Comparten ambas la estructura dialogada, el tema tratado y el enfoque picaresco propio de este género, además de las frecuentes menciones que, de la novela de Rojas, se hacen en La lozana a lo largo del relato.

Además de su particular gracejo y retrato del medio popular hispano-romano, La lozana andaluza constituye un imprescindible documento del habla popular en ese período de transición lingüística. Se inspira en las propias experiencias del autor en los barrios prostibularios de Roma. Utiliza un lenguaje lleno de italianismos de toda clase, léxicos y sintácticos. Cada capítulo es llamado mamotreto, y el propio autor aparece como personaje, si bien los principales son la prostituta andaluza Aldonza y su amigo Rampín. En la Roma anterior al saqueo, la obra descubre las trampas, truhanerías y obscenidades del que llaman oficio más antiguo del mundo. En cierto modo, pretende ser una justificación de la prostitución ante la degradación moral alcanzada por la Ciudad Eterna.

Veamos cómo aparece Aldonza en el Mamotreto I:

«La señora Loçana fue natural compatriota de Séneca, y no menos en su intelligencia y resaber, la cual desde su niñez tuvo ingenio y memoria y vivez grande, y fue muy querida de sus padres por ser aguda en servillos y contentallos. E muerto su padre, fue neçessario que acompañasse a su madre fuera de su natural, y esta fue la causa que supo y vido munchas cibdades, villas y lugares d’España, que agora se le recuerdan de cassi el todo, y tiñíe tanto intellecto, que cassi escusaba a su madre procurador para sus. negocios. Siempre que su madre la mandaba ir o venir, era presta, y como pleiteaba su madre, ella fue en Granada mirada y tenida por soliçitadora perfecta e prenosticada futura. Acabado el pleito, e no queriendo tornar a su propria cibdad, acordaron de morar en Xerez y pasar por Carmona. Aquí la madre quiso mostrarle texer, el cual officio no se le dio ansí como el ordir y tramar, que le quedaron tanto en la cabeça, que no se le han podido olvidar. Aquí conversó con personas que la amaban por su hermosura y gracia; assimismo, saltando una pared sin licençia de su madre, se le derramó la primera sangre que del natural tenía. Y muerta su madre, y ella quedando huérfana, vino a Sevilla, donde halló una su parienta, la cual le dezía: “Hija, sed buena, que ventura no’s faltará”; y assimismo le demandaba de su niñez, en qué era estada criada, y qué sabía hazer, y de qué la podía loar a los que a ella conoscían. Entonçes respondíale desta manera: –Señora tía, yo quiero que vuestra merçed vea lo que sé hazer, que cuando era vivo mi señor padre, yo le guisaba guisadicos que le plazían, y no solamente a él, mas a todo el parentado, que, como estábamos en prosperidad, teníamos las cosas necessarias, no como agora, que la pobreza haze comer sin guisar, y entonçes las espeçias, y agora el apetito; entonçes estaba ocupada en agradar a los míos, y agora a los estraños.»

 


 

 


 

 

PEPITA JIMÉNEZ. Juan Valera

La mejor obra de Valera es, sin duda, Pepita Jiménez (1874). Su originalidad reside, en primer lugar, en el tono epistolar inicial (con un epílogo de narración directa). Los puntos de vista se entrecruzan y la estructura está muy bien cuidada. La obra está escrita en tres partes: Cartas de mi sobrino, Paralipómenos y Epílogo: cartas de mi hermano.

El autor nos presenta la obra como si fuese un manuscrito que él encontró entre los papeles de un deán de una catedral andaluza. Nos explica que cambiará los nombres de los protagonistas, algunos aún vivos. Esta técnica tiene su origen en el Quijote: el autor, para dar verosimilitud a su obra, dice no ser el inventor de la misma, sino que la encontró ya escrita y la trama adquiere visos de auténtica.

La obra posee multitud de puntos de vista y con ellos se consigue crear un relato rico y variado; al principio, sólo conocemos lo que el protagonista desea, pero poco a poco (en las dos últimas partes) se nos completa la visión de los hechos, aclarando ciertas ‘lagunas’ que, por verosimilitud, no podían ser cubiertas en la parte epistolar. A partir de la segunda parte, domina la omnisciencia de Valera, que selecciona los acontecimientos y maneja a la perfección su mundo creado.

Los textos seleccionados proceden de las cartas que manda el seminarista D. Luis Vargas a su tío, el deán, donde observamos cómo poco a poco va enamorándose de Pepita Jiménez, prometida de su padre, por las opiniones cada vez más positivas y halagadoras (Cartas de mi sobrino):

“Todos dicen que es muy linda. Yo sospecho que será una beldad lugareña y algo rústica. Por lo que de ella se cuenta, no acierto a decidir si es buena o mala moralmente; pero sí que es de gran despejo natural. Pepita tendrá veinte años; es viuda; sólo tres años estuvo casada. Era hija de doña Francisca Gálvez, viuda, como Vd. sabe, de un capitán retirado que le dejó a su muerte sólo su honrosa espada por herencia, según dice el poeta. Hasta la edad de diez y seis años vivió Pepita con su madre en la mayor estrechez, casi en la miseria.”. (22 de marzo)

* * *

 “No sé qué libros habrá leído Pepita Jiménez, ni que instrucción tendrá; pero de lo que cuenta el señor vicario se colige que está dotada de un espíritu inquieto e investigador, donde se ofrecen infinitas cuestiones y problemas que anhela dilucidar y resolver, presentándolos para ello al señor vicario, a quien deja agradablemente confuso.” (14 de abril)

* * *

“La calma del cielo, el frío de la indiferencia amorosa, si bien templado por la dulzura de la amistad y de la caridad, es lo que descubro siempre en los ojos de Pepita. Me atormenta, no obstante, este ensueño, esta alucinación de la mirada extraña y ardiente.” (12 de mayo)

* * *

“Al entrar, Pepita y yo nos damos la mano, y al dárnosla me hechiza. Todo mi ser se muda. Penetra hasta mi corazón un fuego devorante, y ya no pienso más que en ella. Tal vez soy yo mismo quien provoca las miradas si tardan en llegar. La miro con insano ahínco, por un estímulo irresistible, y a cada instante creo descubrir en ella nuevas perfecciones. Ya los hoyuelos de sus mejillas cuando sonríe, ya la blancura sonrosada de la tez, ya la forma recta de la nariz, ya la pequeñez de la oreja, ya la suavidad de contornos y admirable modelado de la garganta.” (19 de mayo)

 


 

 


 

 

JUANITA LA LARGA. Juan Valera

Juanita la Larga (1895) trata un tema clásico, el amor entre un hombre mayor, Don Paco, ayudante del cacique, y una joven, Juanita, primorosa, bella y magnífica costurera, que se enfrenta a las adversidades para defender su amor. Villalegre, lugar donde se desenvuelve la obra, ha sido identificada por la crítica con las poblaciones de la infancia y juventud de Valera, Cabra o Doña Mencía (Córdoba). Los inconvenientes con los que este paraíso idílico se enfrenta son, la presencia de un cacique, el respeto por el orden social establecido y el qué dirán. Aun así, la obra, alegre como ninguna otra del autor, no presenta ni un solo dejo de amargura y se adscribe sin reservas al precepto de Valera de que la novela debe ser independiente de toda ideología o directriz intelectual. El humor, ironías y sarcasmos, y la mezcla de lenguaje culto y coloquial hacen amena su lectura.

El fragmento que elegimos nos muestra un monólogo de la protagonista donde se pone de manifiesto cómo el conocimiento de la sociedad que la rodea, con sus convencionalismos y reglas de comportamiento, la llevan a pergeñar astutamente un plan para sobrevivir feliz consigo misma y, al mismo tiempo, actuar acorde con las pautas sociales y morales que dicta la sociedad rural en la España del siglo xix. El precio de ese conocimiento, el ridículo puntual y el andar de boca en boca, bien ha merecido la pena ahora que la vemos sicológicamente formada para encontrar una salida que compagine libertad personal y opresión social. Veamos:

«Es indispensable que yo me enmiende y que ajuste mi conducta a la razón y a la conveniencia. Debo tener doble juicio: por mi madre y por mí. Y ya que (esto no puede negarse) soy cándida como la paloma, no está bien que me olvide de la otra mitad de la sentencia evangélica que he oído decir tantas veces al padre Anselmo en sus sermones. Por lo tanto, en lo sucesivo me propongo ser astuta y prudente como la serpiente. La vida de zagalona rústica no hay que pensar en hacerla de nuevo. Dios me libre también de recaer en la mala tentación de presumir de princesa. Nada de volver con la cabeza al aire y con el cántaro por esos andurriales; y nada tampoco de ponerme el magnífico vestido de seda mientras no gane posición, autoridad y título duradero, suficiente y legítimo, para tamaña audacia. Ahora me conviene seguir por un justo término medio: salir poco de casa, coser y bordar mucho, e ir con frecuencia a la iglesia, a misa y a mis devociones, muy humilde, con vestidito de percal y cobijada con un mantón modesto y oscuro. Ya veremos si logro así borrar la mala impresión que necia o inocentemente he causado, y hasta llegar a adquirir reputación de santa. Aquí no podía menos de sonreírse Juanita, a pesar de lo fastidiada que estaba, y luego proseguía:

–Cierto que yo no soy mala y que amo a Dios sobre todas las cosas y que me complazco en darle adoración y culto; pero también, ¡qué diantres!, ¿por qué no confesarlo?, también me amo y me doy culto a mí misma. Quizás será pecado, pero es un pecadillo tan natural, que casi no es pecado. Lo que debo hacer es que este segundo culto, para no escandalizar a nadie, no sea público, sino misterioso. En lo exterior he de parecer como una beata pobre; ¿mas por qué he de privarme del placer de cuidar, de asear y de pulir con el mayor esmero este cuerpecito que Dios me ha dado? Sin que nadie lo sospeche he de cuidarle y he de lavarle como si fuera el de una infanta de España. [...] Necesario es que yo haga un misterio de mi limpieza, si no quiero que me excomulgue Julián y la mayoría de mis compatricios que discurren como él. Mas no por eso he de dejar de ser limpia. Además, quiero ser cuidadosa y muy regalada en mi ropa blanca interior. En los ratos de ocio, con mis ahorrillos y cuando no cosa para la calle, he de hacerme camisas finas y enaguas bordadas como no las use mejores una archiduquesa de Austria. Tapado todo ello con el mezquino traje exterior, me pareceré a la violeta, que escondida entre sus propias hojas y tal vez entre feos yerbajos, no deja conocer que existe como no sea al que tenga la nariz muy fina y por su delicado olor la descubra. Seré como aquel personaje de cierto romance, que recita don Pascual, el cual personaje vestía de peregrino y llevaba una esclavina.»

 


 

 


 

 

DOÑA INÉS. José Zorrilla

La acción transcurre en la Sevilla de 1545. La historia está contada en dos partes con cuatro y tres actos respectivamente. Ambas transcurren en una sola noche sólo que la segunda, cinco años más tarde. Don Juan y Don Luis Mejía vuelven a encontrarse en la hostelería de Buttarelli para rendir cuenta de la apuesta que habían hecho un año antes sobre el número de conquistas amorosas y rivales muertos en combate. Don Juan sale ganador y es objeto de un nuevo reto, la conquista de una novicia. El protagonista acepta y desafía más incorporando en el lote a la mismísima prometida de Don Luis. Esa misma noche los objetivos son cumplidos y ambos rivales, Don Luis y Don Gonzalo de Ulloa, Comendador y padre de Doña Inés, muertos en el enfrentamiento. Sólo un imprevisto, el enamoramiento de doña Inés, la novicia, y don Juan. Tiene que huir a Italia para volver al cementerio sevillano cinco años después. Invita a una cena al espíritu del comendador y aparece también la sombra de doña Inés, muerta por amor, que después de hacer su propia apuesta con Dios, gana la batalla y logra el arrepentimiento de don Juan que se salva después de haber estado a punto de condenarse arrastrado por la mano de don Gonzalo.

La novedad en el tema está precisamente en la salvación de don Juan por la intercesión de doña Inés. Ninguno de sus antecesores Tirso, Molière, Giovanni Da Ponte, Goldoni, Dumas, Próspero Mérimeé lo había salvado. Zorrilla supo presentar contrastes muy vivos entre la falta de escrúpulos de don Juan y el candor del personaje femenino que con sólo su inocencia hace triunfar ‘el bien’.

La elección de dos textos en el caso que nos ocupa se debe especialmente al intento de ver la transformación que se da en el personaje femenino. No podemos dejar de pensar en nuestra Melibea que, de la misma manera, no pudo dejar de amar a Calixto y entregarse a él a pesar de contravenir los deseos de su padre. Falta aquí en nuestra doña Inés la rabia y la fuerza de aquel otro personaje que no duda en matarse cuando la vida sin el amor deja de tener sentido. El drama religioso de don Juan queda, en este sentido, muy a la zaga, o mejor, lo que queda a la zaga es la candidez de un personaje que a costa de la bondad pierde la fuerza de la rebelión contra lo establecido.


BRÍGIDA

¡Bah! Pobre garza enjaulada,

dentro la jaula nacida,

¿qué sabe ella si hay más vida

ni más aire en que volar?

Si no vio nunca sus plumas

del sol a los resplandores,

¿qué sabe de los colores

de que se puede ufanar?

 No cuenta la pobrecilla

diez y siete primaveras,

y aún virgen a las primeras

impresiones del amor,

nunca concibió la dicha

fuera de su pobre estancia,

tratada desde la infancia

con cauteloso rigor.

 Y tantos años monótonos

de soledad y convento

tenían su pensamiento

ceñido a punto tan ruin,

a tan reducido espacio

y a círculo tan mezquino,

que era el claustro su destino

y el altar era su fin.

 “Aquí está Dios”, la dijeron;

y ella dijo: “Aquí le adoro”.

“Aquí está el claustro y el coro”.

Y pensó: “No hay más allá”.

Y sin otras ilusiones

que sus sueños infantiles,

pasó diez y siete abriles

sin conocerlo quizá.

DOÑA INÉS

Callad, por Dios, ¡oh don Juan!,

que no podré resistir

mucho tiempo sin morir

tan nunca sentido afán.

¡Ah! Callad, por compasión,

que oyéndoos me parece

que mi cerebro enloquece

y se arde mi corazón.

 ¡Ah! Me habéis dado a beber

un filtro infernal sin duda,

que a rendiros os ayuda

la virtud de la mujer.

Tal vez poseéis, don Juan,

un misterioso amuleto,

que a vos me atrae en secreto

como irresistible imán.

Tal vez Satán puso en vos

su vista fascinadora,

su palabra seductora

y el amor que negó a Dios.

¿Y qué he de hacer, ¡ay de mí!,

sino caer en vuestros brazos,

si el corazón en pedazos

me vais robando de aquí?

No, don Juan; en poder mío

resistirte no está ya;

yo voy a ti, como va

sorbido al mar ese río.

Tu presencia me enajena,

tus palabras me alucinan,

y tus ojos me fascinan,

y tu aliento me envenena.

¡Don Juan! ¡Don Juan! Yo lo imploro

de tu hidalga compasión:

o arráncame el corazón,

o ámame, porque te adoro.

 

* * *

 

 


 

 


 

 

CARMEN. Georges Bizet

La España tópica es el escenario que Georges Bizet (París 1838-1875) eligió para Carmen, su ópera póstuma, basada en una breve historia de Próspero Mérimée. El estreno tuvo lugar en la Ópera Cómica de París el 3 de marzo de 1875 y se ha adaptado al cine y al teatro en numerosas ocasiones. La última adaptación ha sido la del dramaturgo sevillano Salvador Távora, director de teatro La Cuadra.

La acción se desarrolla a principios del siglo xix. Carmen, gitana empleada en la Fábrica de Tabacos de Sevilla, de la que todos los hombres están enamorados y luchan por su amor hasta la muerte, es pasional, de arrebatadora belleza y de naturaleza libre y enigmática. En la obra el autor se recrea en la Sevilla tópica de los toros, las manolas y la música.

En el siguiente parlamento, Carmen se muestra descarada, coqueta con todos, provocadora, alegre, divertida y que se ríe de sus enamorados.

Carmen descaradamente mira a don José, que gradualmente se aproxima a ella:

Cerca de las murallas de Sevilla,

a la taberna de mi amigo Lillas Pastia,

iré a bailar la seguidilla

y beber manzanilla,

¡En la taberna de Lillas Pastia!

Sí, pero me aburro cuando estoy sola,

y el placer llega

cuando dos están juntos;

así, para tener compañía,

¡me llevaré a mi amante conmigo!

(Riendo.)

¡Mi amante...

lo mandé al diablo!

¡Ayer lo eché a la calle!

¡Mi pobre corazón,

fácil de consolar,

mi corazón es libre como el aire!

Me rodean amantes por docenas,

pero de mi gusto no son.

Llega el fin de la semana:

¿quién me amará?

¡yo lo amaré!

¿Quién quiere mi alma?

¡Aquí esta para tomarla!

¡Has venido en el momento justo!

No podré esperar mucho más,

pues con mi nuevo amante,

cerca de las murallas de Sevilla,

a la taberna de mi amigo Lillas Pastia,

iré a bailar la seguidilla

y a beber manzanilla.

¡Sí, iré a la taberna de mi amigo

Lillas Pastia!”

 

* * *

 

 


 

 


 

 

MARIANA PINEDA

Mariana Pineda, obra de teatro de Federico García Lorca basada en la vida de Mariana de Pineda Muñoz, figura relevante de la restauración absolutista en España del siglo xix. Se escribió entre 1923 y 1925, y se representó por primera vez en 1927.

Su vida transcurrió durante el primer tercio del siglo xix. Murió por no delatar a sus compañeros y por bordar la bandera de la libertad. Fue ajusticiada el 26 de mayo de 1831. Se la conoce como la gran heroína de la causa liberal. García Lorca la sacó de los romances populares.

Cuando la Libertad subió al cadalso llevaba un vestido de percal azul con flores de azucena color caña, medias grises y zapatos de talifete negros; tenía los ojos muy azules y la piel muy blanca; el pelo rubio, generalmente recogido en peina, caía ahora suelto sobre los hombros y el pecho; contaba 26 años y se llamaba Mariana Rafaela Gila Judas Tadea Francisca de Paula Benita Bernarda Cecilia de Pineda Muñoz. Desde aquel día se la llamó sólo Mariana Pineda y su nombre se convirtió en leyenda. Es la más famosa de las heroínas liberales, y casi un siglo después, Federico García Lorca, otro granadino emplazado por la tragedia, la hizo universal. De niño, jugando al corro, había oído cantar el romance de la belleza que, para serlo siempre, tiene que morir injustamente y en plena juventud. Jamás lo pudo olvidar. La vida de Mariana estuvo marcada desde antes de su nacimiento por el azar, la pasión y la desgracia.

Veamos el final de Mariana:

Mariana

¡Os doy mi corazón! ¡Dadme un ramo de flores!

En mis últimas horas yo quiero engalanarme.

Quiero sentir la dura caricia de mi anillo

y prenderme en el pelo mi mantilla de encaje.

Amas la Libertad por encima de todo,

pero yo soy la misma Libertad. Doy mi sangre,

que es tu sangre y la sangre de todas las criaturas.

¡No se podrá comprar el corazón de nadie!

(Una monja le ayuda a ponerse la mantilla. Mariana se dirige al fondo, gritando:)

Ahora sé lo que dicen el ruiseñor y el árbol.

El hombre es un cautivo y no puede librarse.

¡Libertad de lo alto! Libertad verdadera,

enciende para mí tus estrellas distantes.

¡Adiós! ¡Secad el llanto!

(Al juez.)

¡Vamos pronto!

* * *

Mariana.
¡Yo soy la Libertad porque el amor lo quiso! (Saliendo.)

¡Pedro! La Libertad, por la cual me dejaste.

¡Yo soy la Libertad, herida por los hombres!

¡Amor, amor, amor, y eternas soledades!

* * *

¡Qué día tan triste en Granada,

que a las piedras hacía llorar,

al ver que Marianita se muere

en cadalso por no declarar!

(Última escena. Granada, 8 de enero de 1925.)


 

 


 

 

DOÑA ROSITA LA SOLTERA

Doña Rosita la soltera (1935), es una obra de teatro donde se plantea el protagonismo de la mujer en la sociedad andaluza de la época y el tema de la represión que sobre su amor y su sexualidad ejerce la moral establecida. Es una obra sobre la privación de la libertad individual, sobre la frustración de los deseos y, en suma, sobre la irredenta soledad de la mujer española.

En el personaje principal de la obra, Rosita, se refleja la figura típica de una mujer solterona, granadina, fiel al amor no correspondido de su primo. A Rosita siempre le quedará la insatisfacción de que su primo no cumpliera la promesa de amor que se hizo, pero también le quedará la ilusión a la vez de que algún día regrese. La obra comienza cuando Rosita tiene veinte años y trascurren quince más, llenos de frustración y esperanza. Recogemos este momento de la obra:

Tía. Ese es el defecto de las mujeres decentes de estas tierras. ¡No hablar! No hablamos y tenemos que hablar. (A voces.) ¡Ama! ¿Ha llegado el correo?

Rosita. ¿Qué se propone usted?

Tía. Que me veas vivir, para que aprendas.

Rosita. (Abrazándola.) Calle.

Tía. Alguna vez tengo que hablar alto. Sal de tus cuatro paredes, hija mía. No te hagas a la desgracia.

Rosita. (Arrodillada delante de ella.) Me he acostumbrado a vivir muchos años fuera de mí, pensando en cosas que estaban muy lejos, y ahora que estas cosas ya no existen sigo dando vueltas y más vueltas por un sitio frío, buscando una salida que no he de encontrar nunca. Yo lo sabía todo. Sabía que se había casado; ya se encargó un alma caritativa de decírmelo, y he estado recibiendo sus cartas con una ilusión llena de sollozos que aun a mí misma me asombraba. Si la gente no hubiera hablado; si vosotras no lo hubierais sabido; si no lo hubiera sabido nadie más que yo, sus cartas y su mentira hubieran alimentado mi ilusión como el primer año de su ausencia. Pero lo sabían todos y yo me encontraba señalada por un dedo que hacía ridícula mi modestia de prometida y daba un aire grotesco a mi abanico de soltera. Cada año que pasaba era como una prenda íntima que arrancaran de mi cuerpo. Y hoy se casa una amiga y otra y otra, y mañana tiene un hijo y crece, y viene a enseñarme sus notas de examen, y hacen casas nuevas y canciones nuevas, y yo igual, con el mismo temblor, igual; yo, lo mismo que antes, cortando el mismo clavel, viendo las mismas nubes; y un día bajo al paseo y me doy cuenta de que no conozco a nadie; muchachas y muchachos me dejan atrás porque me canso, y uno dice: “Ahí está la solterona”; y otro, hermoso, con la cabeza rizada, que comenta: “A esa ya no hay quien le clave el diente.” Y yo lo oigo y no puedo gritar, sino vamos adelante, con la boca llena de veneno y con unas ganas enormes de huir, de quitarme los zapatos, de descansar y no moverme más, nunca, de mi rincón.

Tía. ¡Hija! ¡Rosita!

Rosita. Ya soy vieja. Ayer le oí decir al ama que todavía podía yo casarme. De ningún modo. No lo pienses. Ya perdí la esperanza de hacerlo con quien quise con toda mi sangre, con quien quise y con quien quiero. Todo está acabado y, sin embargo, con toda la ilusión perdida, me acuesto, y me levanto con el más terrible de los sentimientos, que es el sentimiento de tener la esperanza muerta. Quiero huir, quiero no ver, quiero quedarme serena, vacía. ¿Es que no tiene derecho una pobre mujer a respirar con libertad? Y sin embargo la esperanza me persigue, me ronda, me muerde; como un lobo moribundo que apretase sus dientes por última vez.”


 

 


 

 

YERMA

En Yerma, Lorca dramatiza la obsesión por la maternidad de una mujer que ve transcurrir los años sin que llegue el hijo, que siente su esterilidad como una humillación, y que, cargada de odio ante un destino absurdo que la ha hecho ‘marchita’, se rebela contra él matando al marido, al que supone culpable porque no vive su angustia. Tragedia lenta, de una progresión bien estudiada y un personaje auténticamente trágico. La presencia de factores líricos es todavía capital, pero cuando el autor renuncia a ellos, hallamos un lenguaje conciso, duro, magistral cristalización del habla y el espíritu rural.

El fragmento que hemos elegido del acto II, cuadro segundo, refleja muy bien la visión de la maternidad como huida de una sociedad de varones que no han dejado a la mujer más espacio social que la casa ni más responsabilidad que los hijos.

Juan. ¿Es que no conoces mi modo de ser? Las ovejas en el redil y las mujeres en su casa. Tú sales demasiado. ¿No me has oído decir esto siempre?

Yerma. Justo. Las mujeres dentro de sus casas. Cuando las casas no son tumbas. Cuando las sillas se rompen y las sábanas de hilo se gastan con el uso. Pero aquí, no. Cada noche, cuando me acuesto, encuentro mi cama más nueva, mas reluciente, como si estuviera recién traída de la ciudad.

Juan. Tú misma reconoces que llevo razón al quejarme. ¡Que tengo motivos para estar alerta!

Yerma. Alerta ¿de qué? En nada te ofendo. Vivo sumisa a ti, y lo que sufro lo guardo pegado a mis carnes. Y cada día que pase será peor. Vamos a callarnos. Yo sabré llevar mi cruz como mejor pueda, pero no me preguntes nada. Si pudiera de pronto volverme vieja y tuviera la boca como una flor machacada, te podría sonreír y conllevar la vida contigo. Ahora, ahora, déjame con mis clavos.

Juan. Hablas de una manera que yo no te entiendo. No te privo de nada. Mando a los pueblos vecinos por las cosas que te gustan. Yo tengo mis defectos, pero quiero tener paz y sosiego contigo. Quiero dormir fuera y pensar que tú duermes también.

Yerma. Pero yo no duermo, yo no puedo dormir.

Juan. ¿Es que te falta algo? Dime. (Pausa.) ¡Contesta!

Yerma. (Con intención y mirando fijamente al Marido.) Sí, me falta.

Juan. Siempre lo mismo. Hace ya más de cinco años. Yo casi lo estoy olvidando.

Yerma. Pero yo no soy tú. Los hombres tienen otra vida: los ganados, los árboles, las conversaciones; y las mujeres no tenemos más que esta de la cría y el cuido de la cría.

Juan. Todo el mundo no es igual. ¿Por qué no te traes un hijo de tu hermano? Yo no me opongo.

Yerma. No quiero cuidar hijos de otras. Me figuro que se me van a helar los brazos de tenerlos.

Juan. Con este achaque vives alocada, sin pensar en lo que debías, y te empeñas en meter la cabeza por una roca.

Yerma. Roca que es una infamia que sea roca, porque debía ser un canasto de flores y agua dulce.

Juan. Estando a tu lado no se siente más que inquietud, desasosiego. En último caso debes resignarte.

Yerma. Yo he venido a estas cuatro paredes para no resignarme. Cuando tenga la cabeza atada con un pañuelo para que no se me abra la boca, y las manos bien amarradas dentro del ataúd, en esa hora me habré resignado.

Juan. Entonces, ¿qué quieres hacer?

Yerma. Quiero beber agua y no hay vaso ni agua; quiero subir al monte y no tengo pies; quiero bordar mis enaguas y no encuentro los hilos.

Juan. Lo que pasa es que no eres una mujer verdadera y buscas la ruina de un hombre sin voluntad.

Yerma Yo no sé quién soy. Déjame andar y desahogarme. En nada te he faltado.

Juan. No me gusta que la gente me señale. Por eso quiero ver cerrada esa puerta y cada persona en su casa.

(Sale la Hermana 1ª lentamente y se acerca a una alacena.)

Yerma. Hablar con la gente no es pecado.

Juan. Pero puede parecerlo. (Sale la otra Hermana y se dirige a los cántaros, en los cuales llena una jarra.) (Bajando la voz.) Yo no tengo fuerzas para estas cosas. Cuando te den conversación, cierras la boca y piensas que eres una mujer casada.

Yerma. (Con asombro.) ¡Casada!

Juan. Y que las familias tienen honra y la honra es una carga que se lleva entre todos. (Sale la Hermana con la jarra, lentamente.) Pero que está oscura y débil en los mismos caños de la sangre. (Sale la otra Hermana con una fuente, de modo casi procesional. Pausa.) Perdóname. (Yerma mira a su Marido; éste levanta la cabeza y se tropieza con la mirada.) Aunque me miras de un modo que no debía decirte perdóname, sino obligarte, encerrarte, porque para eso soy el marido.

 

 


 

 

LA CASA DE BERNARDA ALBA

Es la única de sus piezas dramáticas que Lorca no pudo ver representada. La obra se abre con una muerte, la del marido de Bernarda, y se cerrará con otra, el suicidio de Adela, ambas invisibles. La vida de los personajes corre por dentro, sus almas son auténticos volcanes en erupción, a pesar de que sus actos se enmascaran y esconden tras la cotidianeidad. El único personaje varón, Pepe el Romano, sin presencia en escena, es el desencadenante de todas las tensiones que estallarán en espacios cerrados, en interiores, lo que crea una atmósfera de opresión irrespirable. El tiempo está parado para unos personajes dominados por el autoritarismo y represión que Bernarda impone a sus hijas, movida por un rígido concepto de la moral originado por la fidelidad a unas tradiciones trasnochadas y por el miedo al qué dirán. El sexo reprimido es junto con la autoridad, con la que entra en conflicto, los dos temas claves de esta obra, pero ambos originan un sinfín de temas secundarios como el temor, la envidia, la tristeza, el odio, la hipocresía, la incomunicación, la crueldad, la violencia. La presencia de Bernarda se abre y se cierra con la misma palabra ¡Silencio! y los imperativos abundan en sus intervenciones, reflejando su instinto de poder absoluto que la lleva a negar no sólo la libertad, sino la misma realidad que no se ajusta a sus deseos. Al final de la obra, se desnuda de su apariencia maternal, encarnando únicamente la fuerza represiva, ciega e irracional, a que llega toda autoridad mal ejercida.

El perfil de Bernarda lo hemos captado en primer lugar por boca de ese contradictorio e interesantísimo personaje que es La Poncia y, por supuesto, de la propia Bernarda. Todas las intervenciones corresponden al primer acto.

La Poncia. ¡Quisiera que ahora, que no come ella, que todas nos muriéramos de hambre! ¡Mandona! ¡Dominanta! ¡Pero se fastidia! Le he abierto la orza de chorizos. […] Tirana de todos los que la rodean. Es capaz de sentarse encima de tu corazón y ver cómo te mueres durante un año sin que se le cierre esa sonrisa fría que lleva en su maldita cara. ¡Limpia, limpia ese vidriado! Ella, la más aseada; ella, la más decente; ella, la más alta. Buen descanso ganó su pobre marido. Treinta años lavando sus sábanas; treinta años comiendo sus sobras; noches en vela cuando tose; días enteros mirando por la rendija para espiar a los vecinos y llevarle el cuento; vida sin secretos una con otra, y sin embargo, ¡maldita sea! ¡Mal dolor de clavo le pinche en los ojos! Pero yo soy buena perra; ladro cuando me lo dice y muerdo los talones de los que piden limosna cuando ella me azuza; mis hijos trabajan en sus tierras y ya están los dos casados, pero un día me hartaré. Ese día me encerraré con ella en un cuarto y le estaré escupiendo un año entero. “Bernarda, por esto, por aquello, por lo otro”, hasta ponerla como un lagarto machacado por los niños, que es lo que es ella y toda su parentela. Claro es que no le envidio la vida. La quedan cinco mujeres, cinco hijas feas, que quitando a Angustias, la mayor, que es la hija del primer marido y tiene dineros, las demás mucha puntilla bordada, muchas camisas de hilo, pero pan y uvas por toda herencia.

Bernarda. (A Magdalena, que inicia el llanto.) Chist. (Golpea con el bastón.) (Salen todas.) (A las que se han ido.) ¡Andar a vuestras cuevas a criticar todo lo que habéis visto! Ojalá tardéis muchos años en pasar el arco de mi puerta.

La Poncia. No tendrás queja ninguna. Ha venido todo el pueblo.

Bernarda. Sí, para llenar mi casa con el sudor de sus refajos y el veneno de sus lenguas.

Amelia. ¡Madre, no hable usted así!

Bernarda. Es así como se tiene que hablar en este maldito pueblo sin río, pueblo de pozos, donde siempre se bebe el agua con el miedo de que esté envenenada.

La Poncia. ¡Cómo han puesto la solería!

Bernarda. Igual que si hubiera pasado por ella una manada de cabras. (La Poncia limpia el suelo.) Niña, dame un abanico.

Amelia. Tome usted. (Le da un abanico redondo con flores rojas y verdes.)

Bernarda. (Arrojando el abanico al suelo.) ¿Es éste el abanico que se da a una viuda? Dame uno negro y aprende a respetar el luto de tu padre.

Martirio. Tome usted el mío.

Bernarda. ¿Y tú?

Martirio. Yo no tengo calor.

Bernarda. Pues busca otro, que te hará falta. En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle. Haceros cuenta que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas. Así pasó en casa de mi padre y en casa de mi abuelo. Mientras, podéis empezar a bordaros el ajuar. En el arca tengo veinte piezas de hilo con el que podréis cortar sábanas y embozos. Magdalena puede bordarlas.

Magdalena. Lo mismo me da.

Adela. (Agria.) Si no queréis bordarlas irán sin bordados. Así las tuyas lucirán más.

Magdalena. Ni las mías ni las vuestras. Sé que yo no me voy a casar. Prefiero llevar sacos al molino. Todo menos estar sentada días y días dentro de esta sala oscura.

Bernarda. Eso tiene ser mujer.

Magdalena. Malditas sean las mujeres.

Bernarda. Aquí se hace lo que yo mando. Ya no puedes ir con el cuento a tu padre. Hilo y aguja para las hembras. Látigo y mula para el varón. Eso tiene la gente que nace con posibles.

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La mujer andaluza como personaje literario

(c) Un trabajo de Isabel Muñoz, Pura Sánchez y Pilar Villalobos

 

26/09/2008 09:36 Autor: elsobrehilado.

GLOSARIO - LÉXICO DEL BEBEDOR

 

LÉXICO DEL BEBEDOR

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Acepciones DRAE, Vox y Corominas (Cor.) y web las Mejores Cervezas del Mundo (sin negrita, en redondilla). En *asterisco aportaciones propias.

abacería. (abacero, ra. ár. hisp. *sahb azzád, el de los víveres). 1.f. Puesto o tienda donde se venden al por menor aceite, vinagre, legumbres secas, bacalao, etc.

abasto. (abastar). 1.m. Provisión de bastimentos, y especialmente de víveres. U.t.pl. con el mismo significado que en sing. 2.m. abundancia.

abstemio, mia. (lat. abstemĭus). 1.adj. Que no bebe alcohol. U.t.c.s.

aceituna. (ár. hisp. azzaytúna, ár. clás. zaytūnah, de zaytūnā, dim. de zaytā).

acero. (aciarĭum, de acĭes, filo). 1.m. Aleación de hierro y carbono.

acordeón. (al. Accordion, nombre dado por su inventor en 1829). 1.m. Instrumento musical de viento, formado por un fuelle. *Nada que ver con acorde de acordar. (lat. *accordāre, de cor, cordis, corazón).

acuífero. (lat. aqua, agua, y fero). 2.adj. Geol. Capa o vena subterránea que contiene agua.

adiós o *condiós. (Cor. de a Dios seas o *con Dios quedes).

adobo, adobar. Poner o echar en adobo, caldo de vinagre, sal, orégano, ajos y pimentón, que sirve para sazonar y conservar alimentos frescos. (fr. ant. adober, armar caballero, franco *dubban, empujar, golpear). guiso, guisar.

ágape. (lat. agăpe, gr. áγáπη, afecto, amor). 1.m. Comida fraternal de carácter religioso entre los primeros cristianos, destinada a estrechar los lazos que los unían.

agua. (lat. aqua). ~ tónica.

aguardiente. (agua ardiente). 1.m. Bebida espiritosa, por destilación.

ajuar. (ár. hisp. aššiwár o aššuwár, ár. clás. de šawār o šiwār). 1.m. Conjunto de muebles, enseres y ropas de uso común en la casa.

albóndiga. (ár. hisp. albúnduqa, ár. clás. bunduqah, gr. [κ§aρυον] ποντικóν, [nuez] póntica). póntica. 1.adj. Relativo al Ponto Euxino, hoy mar Negro.

alcaparra. (ár. hisp. alkappárra, lat. cappăris, gr. κ§ππαρις). 2.f. Botón de la flor de esta planta. Se usa como condimento y como entremés.

alcohol. (ár. hisp. kuhúl, ár. clás. kuhl). 2.m. por antonom. alcohol etílico.

Ale: Cerveza elaborada por fermentación alta

aliñar, aliño, aliñás, aliñadas. (lat. lineāre, poner en línea, en orden).

almeja. (Cf. port. ameijoa).

almendra. (amyndăla, por amygdăla).

almirez. (ár. hisp. almihrás o almihráz, ár. clás. mihrās). 1.m. Mortero de metal.

almuerzo. (art. ár. al- y el lat. morsus, mordisco). 1.m. Comida que se toma por la mañana. 2.m. Comida del mediodía o primeras horas de la tarde.

altramuz. (ár. hisp. attarmús, ár. clás. turmus, gr. θžρμος). Planta. Las personas comen la simiente o grano después de habérsele quitado el amargor en agua y sal.

Ambrée: Cerveza color dorado intenso, en francés

amigo, ga. (lat. amīcus).

anfitrión, na. (de Anfitrión, rey de Tebas, espléndido en sus banquetes). 2.m. y f.coloq. Persona que tiene invitados a su mesa o a su casa.

anís. (fr. anis, y gr. §ννησον). 2.m. Semilla de esta planta. 7.m. Aguardiente anisado.

apalancarse. (palanca, lat. palanga, gr. φ§λαγξ, -γγος, garrote). Acomodarse en un sitio sin querer moverse de él.

aperitivo. (lat. aperitīvus). 1.adj. Que sirve para abrir el apetito. U.t.c.s.m. 3.m. Bebida que se toma antes de una comida principal.

arroz. (ár. hisp. arráwz, āruz[z] o aruz[z], gr. óρυζα).

avellana. (abellāna [nux], de Abella, Avella, ciudad de Campania). 1.f. Fruto del avellano. Es casi esférico, de unos dos centímetros de diámetro.

aviar. (lat. via, camino). 2.tr. Aderezar la comida.

azumbre. (ár. hisp. attúmn, ár. clás. tum[u]n, octava parte). 1.amb. Medida de capacidad que equivale a unos dos litros. U.m. en f.

bacalao. (eusk. bakailao; cf. bakeljauw, var. de kabeljauw). 2.m. Carne de bacalao.

bandeja. (port. bandeja).

banquete. (fr. banquet, it. banchetto, dim. de banco). 2.m. Comida espléndida.

bar. (ingl. bar, barra). 1.m. Local en que se despachan bebidas que suelen tomarse de pie, ante el mostrador. 2.m. Cierto tipo de cervecerías.

barómetro. (de -baro, gr. βáρος, pesadez, y metro, medida.). 1.m. Instrumento que sirve para determinar la presión atmosférica.

barra. (or. inc., quizá lat. vulg. *barra). 8.f. Pieza de pan de forma alargada. 9.f. Mostrador de un bar o establecimiento semejante.

barreño. (barro. Voz prerromana, quizá de or. celta; cf. irl. medio broch, basura, y galo barros, matojo. ). 2.m. Vasija para fregar la loza y para otros usos.

barril. (Como barrica, de or. desc. ). 1.m. Recipiente de madera o de metal que sirve para conservar, tratar y transportar diferentes líquidos y géneros.

bayeta. (or. inc.; cf. it. baietta, fr. ant. baiette). 2. f. Paño para limpiar.

Beber en Jerez cerveza, no cabe mayor simpleza.

beber. (lat. bibĕre). 1.intr. Ingerir un líquido. U.t.c.tr. 2.intr. brindar.

Beer/Bier/Bière: Cerveza en inglés, alemán, flamenco y francés

besamel o besamela. (fr. béchamel). *[Bechamel]

Bière Blanche: Cerveza blanca en francés

bígaro. 1.m. Molusco gasterópodo marino, de hasta tres centímetros de largo.

Blonde: Cerveza pálida, en francés

bodega. (lat. apothēca, gr. §ποθηκη, depósito, almacén). 1.f. Donde se guarda y cría el vino. 2 y 3.f. Almacén o tienda de vinos. 4.f. Establecimiento industrial.

bohío o bujío. (voz de las Antillas). 1.m. Cabaña de América, hecha de madera y ramas, cañas o pajas y sin más respiradero que la puerta. *bar de ambiente especial o informal.

borrachera. (quizá cat. morratxa, redoma, con infl. de botella).

bote. (Cf. pote). 2.m. Propina que se da con destino al personal de un establecimiento. 3.m. Recipiente en el que se deposita esta propina.

botella. (fr. bouteille, lat. butticŭla).

Bottle Conditioned: Cerveza que ha tenido una maduración en la botella

Brewery/Brouwerij/Brauerei/Bräu/Brasserie: Fábrica de cerveza en inglés, flamenco, alemán y francés

briago, ga. (lat. ebriācus, borracho).

Brune: Cerveza color castaño, en francés

bulla. (de bullir, lat. bullīre). 1.intr. hervir, producir burbujas por la acción del calor.

burbuja. (voz onomat.). 1.f. Glóbulo de gas en algún líquido que sube a la superficie.

burgado. (quizá lat. murex, -ĭcis, concha de la púrpura). 1.m. Caracol terrestre, de color moreno y del tamaño de una nuez pequeña. *Sanlúcar de Barrameda: bígaro.

caballero. (lat. caballus, caballo de carga; cf. gr. καβáλλης, galo caballos, búlgaro ant. kobyla).

café. (it. caffe, turco kahve, ár. clás. qahwah). 1.m. cafeto. 3.m. Bebida que se hace por infusión. 4.m. Establecimiento donde se vende y toma esta bebida.

calamar. (calamarĭus, de calămus, caña o pluma de escribir).

camarera. 6.f. Mujer de más respeto entre las que sirven en las casas principales. 7.f. En las cofradías o hermandades religiosas, mujer que tiene a su cargo cuidar el altar y las imágenes. camarera mayor. 1.f. Señora de más autoridad entre las que servían a la reina.

camarero, ra. (lat. camararĭus, camerarĭus, de cámara). Persona que sirve en los hoteles, bares, cafeterías u otros establecimientos análogos, y también en los barcos de pasajeros.

camarón. (aum. de cámaro, lat. cammărus, gr. κ§μμαρος). Crustáceo.

cante. (de canto, lat. cantus). ~ flamenco, ~ hondo, o ~ jondo.

cantina. (it. cantina). 1.f. Puesto público en que se venden bebidas y algunos comestibles. *Bar propio de un establecimiento: cantina de cuartel, de estación, de un puesto de guardia.

caña. (lat. canna). 7.f. Vaso de forma cilíndrica o ligeramente cónica, alto y estrecho, que se usa para beber vino o cerveza. 8.f. Vaso de otra forma para cerveza.

caracol. (der. pop. lat. cochleāre). 1.m. Moluscos testáceos gasterópodos, de mar, de agua dulce o terrestres. Algunas especies son comestibles.

carajillo. (de carajo, de or. inc.). 1.m. Chorreón de bebida alcohólica fuerte al café caliente.

carrillada. (carrillo dim. carro, lat. carrus, y este del galo carros). 1.f. Parte grasa que tiene el puerco a uno y otro lado de la cara.

carta. (lat. charta, gr. χ§ρτης). 5.f. Lista de platos y bebidas que se pueden elegir.

casa. (lat. casa, choza). 1.f. Edificio para habitar.

Cask: Barrica. Cask conditioned: Segunda fermentación en la barrica, típico de las ale inglesas que maduran en los pubs

cava. (lat. cava, zanja, cueva). 7. m. Vino espumoso al método de Champaña.

cazoleta, cazuela, cazo. (quizá b. lat. cattĭa). Recipiente con mango.

cebada. (cibāta, part. pas. de cibāre, cebar).

Cebada: Principal ingrediente en la elaboración de la cerveza

cena. (lat. cena). 1.f. Última comida del día, que se hace al atardecer o por la noche.

cepa. (cepo. lat. cippus). 2. f. Tronco de la vid, del cual brotan los sarmientos.

cero. (it. zero, b. lat. zephyrum, ár. hisp. Sífr, ár. clás. Sifr, vacío).

cerveza. (celtolat. cerevisĭa). 1.f. Bebida alcohólica hecha con granos germinados de cebada u otros cereales fermentados en agua, y aromatizada con lúpulo, boj, casia, etc.

chacina. (lat. *siccīna, carne seca). 1.f. cecina (carne salada y seca).

charlar. (it. ciarlare). 2.intr. Conversar.

chato. (b. lat. plattus, aplanado, y este del gr. πλατúς, con infl. gall. port.). 7.m.coloq. En las tabernas, vaso bajo y ancho de vino o de otra bebida.

chip. (ingl. chip, potato chip). Patata frita, patata frita de bolsa. [Vox]

chiringuito. 1.m. Quiosco o puesto de bebidas al aire libre.

chocho. (mozár. šóš, lat. salsus, salado, por prepararse así habitualmente). 1.m. altramuz.

chuchería. (de chocho, altramuz). 2.f. Alimento corto y ligero, generalmente apetitoso.

cigarro, cigarrillo, cigarrito. (maya siyar). *Labores de tabaco.

clara. (lat. clarus). 30.f. Cerveza con gaseosa.

cobrar. (afér. de recobrar, lat. recuperāre). 1.tr. Recibir dinero como pago de una deuda.

cocina. (lat. coquīna, de coquĕre, cocer).

colega. (lat. collēga, que lee con, y de collegĭum, de colligĕre, reunir). Compañero, ra.

colín. 2.m. Barra de pan pequeña, larga y muy delgada. *En Madrid, picos.

colmado. (part. de colmar). 3.m. Tienda de comestibles.

comanda. *Pedido que se hace en un restaurante o bar, fr. command, orden.

comer. (lat. comedĕre).

compañero, ra. (*companĭa, de cum y panis, pan).

concha. (lat. conchŭla). 9.f. Cosa que tiene la forma de la concha de los animales.

congelar. (lat. congelāre).

conversar. (lat. conversāre). 1.intr. Hablar con una o varias personas.

convidar. (b. lat. convitāre, por invitāre).

convoy. (fr. convoi). 4.m. Vinagreras para el servicio de la mesa.

copa. (lat. cuppa). 1.f. Vaso con pie para beber.

coquina. 1.f. *Pequeño bivalvo de color gris blanquecino con manchas rojizas.

cortado. (part. de cortar). 4.adj.desus. Ajustado, acomodado, proporcionado. 6.m. Taza o vaso de café con algo de leche. *Sevilla: sexta parte menos que un tanque.

croqueta. (fr. croquette). 1.f. Masa de besamel hecha con un picadillo, rebozada en huevo y pan rallado y frita en aceite abundante.

Cruzcampo, cruzcampo. De cruz (lat. crux, crucis) y campo. (lat. campus, terreno llano, campo de batalla). 1.m. Terreno extenso fuera de poblado.

cuánto. (lat. quantus). 7.pron.interrog. Para inquirir cantidad, precio, etc..

cuchara. (de cuchar, lat. cochleāre). 1.f. Medida de granos, tercera parte de un cuartillo.

cuchillo. (lat. cultellus).

cuenta. (lat. computāre). importe. gasto.

cultura. (lat. cultūra). 1.f. cultivo.

decibelio. (por A.G.Bell, 1847-1922, físico británico nacionalizado estadounidense, inventor del teléfono). *DRAE: Unidad de sonidos. Suele emplearse el decibelio.

Densidad: Es convertible en "extracto seco" expresado normalmente en grados Balling o Plato, que significan porcentajes de sólidos solubles en mosto

desayuno. (desayunar). 1.m. *Alimento que se toma por la mañana.

despachar. (fr. ant. despeechier). 5.tr. Vender un género o una mercancía.

destilado, destilar. (lat. destillāre). 1.tr. Separar por medio del calor, en alambiques u otros vasos, una sustancia volátil de otras más fijas, para reducirla nuevamente a líquido.

día. (lat. dies).

discutir. (lat. discutĕre, disipar, resolver). 1.tr. Examinar atentamente una materia.

Dubbel: Normalmente, cerveza trapense o de abadía oscura y un poco dulce

Dunkel-Dunkles: Cerveza oscura en Alemania

ebrio, ebria. (lat. ebrĭus). 1.adj. Persona embriagada por la bebida. U.t.c.s.

Edel: De calidad

Edelstoff: Ingredientes de calidad

embutido. (de embotir, en- y boto, lat. buttis, odre, tonel). 2.m. Tripa rellena con carne picada, principalmente de cerdo.

emparedado. (part. de emparedar). 2.m. Entre dos rebanadas de pan de molde.

emulsión. (lat. emulsus, ordeñado). 1.f. Fís. y Quím. Dispersión de un líquido en otro no miscible con él. La emulsión de huevo y aceite en la mayonesa.

encebollada. (de cebolla. lat. cepulla, cebolleta, dim. de cepa).

enología. (gr. οíνος, vino, y -logía). *Ciencia del vino.

escudilla. (lat. scutella). 1.f. Vasija ancha y de forma de una media esfera. *rabanera.

espinaca. ( hisp. isbináh[a], isbānah o isfānah, persa espenāh).

espuela. (ant. espuera, gót. *spaúra; cf. nórd. spori y a. al. ant. sporo). 1.f. Espiga de metal para picar a la cabalgadura. 3.f. *Última copa se que toma antes de separarse de un grupo.

espuma. (lat. spuma).1.f. Conjunto de burbujas.

Export: En Alemania, una cerveza hecha en el estilo Dortmunder Export. En el resto de los países, normalmente es una cerveza premium.

Extracto (del mosto): Cantidad de sólidos solubles en 100 grs. o ml. El 90 % aproximadamente son azúcares y el 70% aprox. fermentables.

Fermentación: Proceso en el que el azucar se transforma en alcohol y anhídrido carbónico por acción de las levaduras

Festbier: En Alemania cualquier cerveza hecha para un festival, normalmente de mayor graduación alcohólica que lo normal

flamenco, ca. (neerl. flaming). 1.adj. Natural de Flandes. U.t.c.s. *Lo gitano andaluz.

Flaschengärung: Segunda fermentación en botella, en alemán

freír. (lat. frigĕre).

fresco, refresco. (germ. *frĭsk, nuevo, ágil). 1.adj. Moderadamente frío.

fresquita, fría. (lat. frigĭdus). *caña perfecta.

frigorífico. (lat. frigorifĭcus, que enfría). frigoría. 1.f. Unidad de medida del frío.

fuagrás*, foie-gras o foie gras. (voz fr.). 1.m. Paté de hígado.

fulano. (ár. hisp. fulán, ár. clás. fulān, quizá egipcio pw rn, este hombre). mengano. (quizá ár. hisp. man kán, ár. clás. man kān, quien sea). zutano. (citano *scitānus, de scītus, sabido). Personas indeterminadas o imaginarias, deben usarse por ese orden *y en masculino.

gamba. (it. gamba, pierna, lat. vulg. camba, pierna de las caballerías, gr. καμπ¿, curvatura). 1.f. Crustáceo semejante al langostino, pero algo menor.

ganga. (fr. gangue, voz imit. del grito de esta ave del orden de las columbiformes). 1.f. Ingen. Mineral que se separa del principal como inútil. 2.f. Cosa apreciable que se adquiere a poca costa o con poco trabajo.

garbanzo. Cor. 1219 (arvanço, h. 1100 en mozárabe, port. gravanço y gall. garabanzo).

garrafa. (quizá port. garrafa, botella, y este del ár. marroquí gerraf). 1.f. Vasija esférica, que remata en un cuello largo y estrecho y sirve para enfriar las bebidas, rodeándolas de hielo. de ~. 1.loc.adj.coloq. Bebida alcohólica a granel y de mala calidad.

gente. (lat. gens, gentis). 1.f. Pluralidad de personas.

glacial. (lat. glaciālis). 1.adj. Helado, muy frío. 2.adj. Que hace helar o helarse.

golimpo. No en DRAE. (de golimbro, bra. 1.adj. Badajoz. Aficionado a comer golosinas). *Quien con artes y gracias de encantamiento se come la comida de los demás.

gollete. (fr. goulet, paso estrecho). 1.m. Parte superior de la garganta. 2.m. Cuello estrecho que tienen algunas vasijas, como garrafas, botellas, etc.

golosina. (de goloso, lat. gula). 1.f. Manjar delicado más para el gusto que para el sustento.

gorrón, na. (gorra). 1.adj. Que come, vive o se divierte a costa ajena.

gourmand. No en DRAE. (voz inglesa). comilón.

gourmet. (voz fr.). 1. com. gastrónomo.

gracia. (lat. gratĭa). 1.f. Conjunto de cualidades que hacen agradable a una persona o cosa. 13.f. Rel. En el cristianismo, favor sobrenatural y gratuito que Dios concede.

-grafía. (-γραφíα, de la raíz de γρ§φειν, escribir). descripción, tratado o escritura.

grifo. (lat. tardío gryphus, lat. gryps, gryphis, gr. γρυψ, γρυπóς, grifo, animal fabuloso).

guarnición. (guarnir). 1.f. Adorno. 2.f. Aditamento que se sirve con la carne o el pescado.

guarro. (voz onomat. guarr-, gorr-, imitativa del gruñido del animal). 1.m. cerdo.

guitarra. (ár. qītārah, arameo qipārā, gr. κιθáρα, cítara). 1.f. Instrumento musical de cuerda.

gusanillo matar el ~. 1. fr. Satisfacer el hambre momentáneamente.

habano. 3.m. Cigarro puro elaborado en la isla de Cuba con hoja de la planta de aquel país.

hasta luego. (ár. hisp. hattá, lat. ad ista, hasta esto y lat. vulg. loco, abl. de locus, lugar).

Hefe: Levadura en alemán. Prefijo que indica que la cerveza ha tenido 2ª fermentación en botella y contiene sedimento

Helles-Hell: Cerveza pálida, en alemán

hembra. (lat. femĭna). 2.f. mujer.

Herb: En alemán, cerveza seca, amarga

hielo. (lat. gelum).

hojalde, hojaldre. (lat. foliatĭlis [panis], [pan] de hojas).

hola. (voz expr.; cf. ingl. hello, al. hallo). 1.interj. U. como salutación familiar.

hombre.( lat. homo, -ĭnis).1. m. Ser animado racional, varón o mujer.

Hop/Houblon: Lúpulo en inglés y francés

hora. (lat. hora).

horno. (lat. furnus).

hostelería. (hostelero, ra. fr. ant. hostelier). 1.f. Servicios de alojamiento y comida.

invitar. (lat. invitāre).

islam.(ár. clás. islām). 1. m. islamismo. 2. m. Que siguen esta religión.

jamón. (fr. jambon). 1.m. Pierna trasera del cerdo, curada o cocida entera.

jarra. (ár. hisp. gárra, ár. clás.garrah). 1.f. Vasija con cuello y boca anchos y una o dos asas. 3.f. En Jerez, recipiente de hojalata, de doce litros y medio de capacidad.

jornada. (quizá prov. jornada, lat. diurnus, propio del día). 1.f. día (período de tiempo que equivale a 24 horas). 2.f. Tiempo de duración del trabajo diario.

Kriek: Cerveza elaborada con cerezas, típica de Bélgica

lager [lager]. *(en alemán, almacén. Lagerbier, cerveza para almacenar). Cerveza rubia.

Lager: Cerveza elaborada por fermentación baja. Significa almacenar o guardar en alemán

lavavajillas. De lavar (lat. lavāre) y vajilla. (vascēlla, pl. n. de vascellum).

leche. (lat. lac, lactis)

Levaduras: Microorganismos que transforman el azúcar en alcohol y anhídrido carbónico durante la fermentación

licor. (lat. liqŭor, -ōris). 1.m. Bebida espiritosa obtenida por destilación, maceración o mezcla de diversas sustancias, y compuesta de alcohol, agua, azúcar y esencias aromáticas variadas.

Light Ale: Término inglés para las bitter corrientes embotelladas. En Escocia significa la cerveza de menor densidad de la gama. En ninguno de los dos casos significa baja en calorías

lingotazo. 1.m.coloq. Trago de bebida alcohólica. (de lingote, fr. lingot).

litrona. (aum. de litro, fr. litre). 1.f. coloq. Botella de cerveza de un litro.

lomo. (lat. lumbus).1.m. Parte inferior y central de la espalda.

loza. (lat. lautĭa, ajuar). 1.f. Barro fino, cocido y barnizado del ajuar doméstico.

lúpulo. (tardío lupŭlus; cf. lupus, en Plinio). 1.m. Planta trepadora, muy común. Los frutos, desecados, se emplean para aromatizar y dar sabor amargo a la cerveza.

Lúpulo: Planta trepadora utilizada en la elaboración de cerveza que le da su amargor típico

magro. (lat. macer, macra). 1.adj. Flaco o enjuto. 2.m.coloq. Carne magra.

malaje. 1.adj. And. Dicho de una persona: Desagradable. U.t.c.s. *De ‘mal ángel' (lat. angĕlus, gr. aγγελος, mensajero) 3.m. Gracia, simpatía, encanto.

malta. (ingl. malt). 1.f. Cebada que se emplea en la fabricación de la cerveza.

Malta: Grano germinado y tostado utilizado para elaborar cerveza

Maltz: Malta, en alemán

mandil. (hisp. mandíl, mandīl o mindīl, arameo mandīlā, mantīle o mantēle, toalla, mantel). 1.m. Prenda de cuero o tela fuerte que, colgada del cuello, sirve en ciertos oficios para proteger la ropa desde lo alto del pecho hasta por debajo de las rodillas. *delantal.

mantel. (lat. mantēle). 1.m. Cubierta que se pone en la mesa para comer.

manzanilla. (ant. mazana, lat. Mattiāna [mala], una especie de manzanas).

máquina. (lat. machĭna, gr. dórico μαχανá). 1.f. Artificio para aprovechar, dirigir o regular la acción de una fuerza.

marchar. (fr. marcher).

marido. (lat. marītus). 1.m. Hombre casado, con respecto a su mujer.

maruca. (Molva molva) f. pez marino teleósteo gadiforme, de gran tamaño y cuerpo alargado, que habita entre rocas hasta gran profundidad.

matrimonio. (lat. matrimonĭum).

mayonesa. (fr. mayonnaise). 1.f. salsa mahonesa: emulsión de huevo, aceite, sal y limón.

menaje. (fr. ménage). 1.m. Conjunto de muebles y accesorios de una casa.

menú. (fr. menu). 1.m. Conjunto de platos que constituyen una comida. 2.m. Carta.

menudeo. (menudo, da. lat. minūtus). *Picoteo por unidades chicas y enteras que se van cogiendo a mano de una bolsa o plato común como los caracoles o las pipas de girasol.

mercado. (lat. mercātus). 2.m. Sitio público destinado permanentemente, o en días señalados, para vender, comprar o permutar bienes o servicios.

mesa. (lat. mensa). misa. (b. lat. missa, despedida, misa). 13.f. Comida o alimento que cada día toma una persona.

mesón. (lat. mansĭo, -ōnis, con infl. fr. maison). 1.m. Establecimiento típico, donde se sirven comidas y bebidas. *Mesón es una categoría de hostelería que sirve raciones.

microondas. De micro- (gr. μικρο-) y onda (lat. unda).

mojama, almojama. (ár. hisp. almušámma', hecho como carne momia, ár. clás. mušamma', hecho cera). 1.f.desus. mojama. *¿Desusada mojama y más usada almojama?

molienda. (lat. molenda, cosas que se han de moler). 1.f. Acción de moler.

montadito o montaíto. (montado, part. de montar). 4.m. Loncha de jamón, lomo, etc., sobre una rebanada de pan. Vox: bocadillo de carne. *El montadito es un mini bocadillo de carne o de lo que sea. Cf. pepito.

moro, ra. (lat. Maurus). 1.adj. Natural del África septentrional frontera a España. U.t.c.s. 3.adj. Que profesa la religión islámica. U.t.c.s.

mortero. (lat. mortarĭum). 1.m. Utensilio de madera, piedra o metal, a manera de vaso, que sirve para machacar en él especias, semillas, drogas, etc.

mostrador. (lat. monstrātor, -ōris). 1.adj. Que muestra. U.t.c.s. 2.m. Mesa o tablero que hay en las tiendas para presentar los géneros. 3.m. Especie de mesa, cerrada en su parte exterior, que en los bares, cafeterías y otros establecimientos análogos se utiliza para poner sobre ella lo que piden los clientes.

móvil. (lat. mobĭlis). 1.adj. Que puede moverse o se mueve por sí mismo. U.t.c.s.

mujer. (lat. mulĭer, -ēris). 5.f. mujer casada, con relación al marido.

mujer. (lat. mulĭer, -ēris).1. f. Persona del sexo femenino.

musulmán, na. (fr. musulman, persa mosolmān o moslemān, pl. de moslem, ár. clás. muslim). 2. adj. Perteneciente o relativo a Mahoma o a su religión.

Naturtrüb: Sedimento natural, en alemán

nevera. (nivarĭa, t.f. de -rĭus). 2.f. frigorífico.

niño, ña. (voz infantil ninno). 1.adj. Que está en la niñez. U.t.c.s.

novio, via. (lat. novĭus, de novus, nuevo).

Obergärig: Fermentación alta, en alemán

ocio. (lat. otĭum). Tiempo libre contrario a negocio. (lat. negotĭum). 1.m. trabajo.

OG o Extracto Seco Primitivo: "Original Gravity". Es el extracto (ver definición) que tenía el mosto del cual deriva la cerveza. Es usual indicarlo en la etiqueta como ºB (Balling) ó ºP (Plato). Está muy relacionado con la fuerza alcohólica y cuerpo de la cerveza.

Öko: Orgánico

olla. (lat. olla). 1. f. Vasija redonda de barro o metal, que comúnmente forma barriga, con cuello y boca anchos y con una o dos asas, para cocer alimentos, calentar agua, etc.

paella. (valenciano paella). 1.f. Plato de arroz seco. 2.f. Sartén en que se hace.

pagar. (lat. pacāre, apaciguar, calmar, satisfacer).

palillo. (dim. de palo, lat. palus). mondadientes.

paño. (lat. pannus).

pareja. (*paricŭlus, dim. de par, paris, igual). 1.adj. Igual o semejante.

pariente, ta. (lat. parens, -entis, madre o padre y en época tardía, pariente).

parra, parrilla. (Quizá gót. *parra, -ans, cercado, enrejado). 1.f. Vid, y en especial la que está levantada artificialmente y extiende mucho sus vástagos. 1.f. Utensilio de hierro en forma de rejilla para poner al fuego lo que se ha de asar o tostar. 2.f. plancha de asar).

parroquia. (lat. parochĭa, gr. παροικíα). 5.f. Conjunto de personas que acuden asiduamente a una misma tienda, establecimiento público, etc.

patata. (Cruce de papa y batata).

paté. (fr. pâté). 1.m. Pasta comestible.

pavía, soldado de Pavía. (Pavía, ciudad de Italia y del general Pavía). 1.m.coloq. Tajada de bacalao frito rebozado con huevo y harina.

pedir. (lat. petĕre). 1.tr. Rogar o demandar, de gracia o de justicia.

pepito. 1.m. Bocadillo que tiene dentro un filete de carne. 3.m. Cuba. jaimito.(Jaimito, personaje cómico cinematográfico). Cf. montadito.

perfecta. (lat. perfectus). 1.adj. *Acabada, que está bien como está.

periódico. (lat. periodĭcus, y este gr. περιοδικóς). *diario.

picar. (celtolat. beccus). 7.tr. Acudir a un engaño o caer en él. 32.intr. Tomar una ligera porción de un alimento o cosa comestible.

pico, picos. (pico, pequeña cantidad excedente). *Miniatura crujiente de pan. Madrid: colín, colines.

pilsen. Plzeň *(En alemán, Pilsen), ciudad en el oeste de Chequia famosa por la elaboración de la cerveza tipo Pilsen.

pinta. (quizá fr. pinte). 2.f. Antigua medida de capacidad para líquidos, equivalente a media azumbre escasa en algunas regiones de España. *Una pinta de cerveza es medio litro.

pipa. (lat. vulg. *pipa, flautilla). Pepita. (simiente de algunas frutas).

piscina probática (lat. piscīna y lat. probatĭca gr. προβατικóς, perteneciente a los corderos o a los rebaños). 1.f. La que había en Jerusalén, inmediata al templo de Salomón, y servía para lavar y purificar las reses destinadas a los sacrificios.

pizarra. (or. inc.). 4.f. encerado (para escribir o dibujar en él).

plan. (de plano, lat. planus, llano, liso). 5.m. Dieta, régimen, especialmente alimenticio.

plancha.(fr. planche).

plato. (lat. *plattus, platus, plano).

postre. (lat. poster, -ĕri). 1.adj. postrero.

propina. (b. lat. propina). 2.f. Gratificación que recompensa un servicio eventual.

pub. anglic. establecimiento de bebidas alcohólicas, en general con música de fondo, y cuya decoración intenta crear un ambiente de tipo inglés. [Vox] No en Drae.

puchero. (lat. pultarĭus). olla. vasija. 2.m. Especie de cocido, como el cocido español.

puro. (lat. purus, libre y exento de toda mezcla). *Puro habano.

Quien habiendo manzanilla bebe cerveza, ha perdido la cabeza

quiosco, kiosco. (fr. kiosque, turco köşk, persa košk, y pelvi kōšk, pabellón). 1.m. Templete o pabellón en parques o jardines, tradicionalmente para celebrar conciertos populares. 2.m. Construcción pequeña que se instala en la calle u otro lugar público para vender en ella periódicos, flores, etc. ~ de necesidad. 1.m. Retrete público.

rabanera. 4.f. Vasija para colocar rábanos. (rábano. lat. raphănus, gr. r§φανος). 1.m. Raíz carnosa, casi redonda, o fusiforme, blanca, roja, amarillenta o negra, según las variedades, de sabor picante. *escudilla.

ración. (lat. ratĭo, -ōnis, medida, proporción). 1.f. Parte o porción que se da para alimento en cada comida. 4.f. Porción de un determinado alimento.

rebosar. (lat. reversāre). 1.intr. Dicho de una materia líquida: Derramarse por encima de los bordes del recipiente que la contiene.

rebozar. 3.tr. Bañar un alimento en huevo batido, harina, miel, etc.

rebujo, rebujito. (de burujo, lat. *volucŭlum, por volucra, -ae, envoltura). No en DRAE. *Puede ser despectivo: rebaje de una bebida tenida por buena y cara al mezclarla con otra tenida por mala, vulgar o barata. Manzanilla de Sanlúcar con Sprite o refresco semejante.

rechupete. de ~. (de chupar, voz onomat.). 1.loc.adj.coloq. Muy exquisito y agradable.

regañá, regañada. (regaño, reprensión). 1.f. And. Torta de pan muy delgada y recocida.

régimen. (lat. regĭmen). 1.m. Normas que gobiernan o rigen una cosa o una actividad.

Reinheitsgebot: Ley de Pureza alemana establecida en 1516 en Bavaria, que establece que en la elaboración de la cerveza sólo se puede utilizar malta, lúpulo, levadura y agua. Se aplica todavía para todas las cervezas alemanas de consumo interno en el país y en Baviera también en las elaboradas para exportar

resaca. (de sacar. Quizá gót. sakan, pleitear). 1.f. Retroceso de las olas que han llegado a la orilla. 3.f. Malestar que padece al despertar quien ha bebido alcohol en exceso.

restaurante. (ant. part. act. de restaurar). restorán. (fr. restaurant). 1.m. restaurante. Establecimiento público donde se sirven comidas y bebidas, mediante precio.

ronda. (voz de or. romance). 9.f. Invitación a comer o a beber que a su costa hace uno de los participantes en una reunión.

rosca, rosco, rosquito. (lat. *roticare, de rota, rueda).

salchicha, salchichón. (it. salciccia).

salmuera. (lat. sal mŭria). 1.f. Agua cargada de sal.

salsa. (lat. salsa, salada).

salvilla. (servilĭa, pl. n. de servīlis, servil). 1.f. Bandeja con una o varias encajaduras donde se aseguran las copas, tazas o jícaras que se sirven en ella.

Schankbier: Cerveza con bajo contenido alcohólico

Schwartzbier: Cerveza negra

Seca: Cerveza que no es dulce

señor, ra. (lat. senĭor, -ōris). 1.adj. Que tiene dominio y propiedad en algo. U.m.c.s.

señor, ra.( lat. senĭor, -ōris).1. adj. Que es dueño de algo; que tiene dominio y propiedad en ello. U. m. c. s

serpentín. (dim. de serpiente). 1.m. Tubo largo en línea espiral o quebrada que sirve para facilitar el enfriamiento de la destilación en los alambiques u otros aparatos.

serrín, aserrín. (lat. serrāgo, -ĭnis). 1.m. Partículas de la madera cuando se sierra.

servicio. (lat. servitĭum). 9.m. orinal. 10.m. retrete (aposento). U.t.pl.

servilleta. (fr. serviette, con infl. de servilla, lat. servilĭa [calceamenta], [calzado] de esclavas. 1.f. salvilla.). 1.f. Pieza de tela o papel para limpiarse los labios y las manos.

sibarita. (lat. Sybarīta, de συβαρíτης, de Σúβαρις, Síbaris, ciudad del golfo de Tarento, en Italia, célebre por la riqueza y el refinamiento de sus habitantes). refinado.

siesta. (lat. sexta [hora]). 1.f. Sueño que se toma después de comer.

sifón. (lat. sipho, -ōnis, gr. σmφων). 4.m. Agua carbónica contenida en esta botella.

simposiarca. No en DRAE. *En el banquete griego, maestro de ceremonias que administra, mezcla y dosifica el agua y el vino, según el ánimo de los presentes.

simposio. (gr. συμπóσιον, festín). 1.m. Reunión en que se examina y discute un tema.

síndrome. (gr. συνδρομ¿, concurso). 1.m. Conjunto de síntomas.

síntoma. (lat. symptōma, gr. σúμπτωμα). Fenómeno revelador de una enfermedad.

Starkbier: Cerveza fuerte, en alemán

tabaco. (ár. clás. tub[b]āq). Voz caribe.

taberna. (lat. taberna). 1.f. Establecimiento público, de carácter popular, donde se sirven y expenden bebidas y, a veces, se sirven comidas.

taburete. (fr. tabouret). 1.m. Asiento sin brazos ni respaldo, para una persona.

tanque. (tancar). 3.m. Recipiente de gran tamaño, normalmente cerrado, destinado a contener líquidos o gases. *Sevilla: vaso tubo lleno hasta arriba de cerveza.

tapa. (quizá gót. *tappa). 8.f. Pequeña porción de algún alimento que se sirve como acompañamiento de una bebida.

tarima. (ár. hisp. taríma, ár. tārimah, persa tāram, pabellón de madera). 1.f. Zona del pavimento o entablado, superior en altura al resto.

Tarwe: Trigo en holandés/flamenco

tasca. (tascar, cf. port. tasca). 1.f. Garito o casa de juego de mala fama. 2.f. taberna.

taza. (hisp. tássa, tassah o tast, persa tašt, cuenco). 1.f. Vasija pequeña y con asa.

tele-. ( gr. τηλε-). 1.elem.compos. Significa ‘a distancia'. Teléfono, televisión.

tenedor. (lat. tenēre). 1.tr. Asir o mantener asido algo.

tertulia. (or. inc.). 1.f. Reunión de personas para conversar o recrearse.

tienda. (*tenda, de tendĕre, tender). 4.f. Donde se venden al público artículos de comercio al por menor. 5.f. por antonom. La de comestibles.

tirar, tirador. (or. inc. ). *Manejar un grifo o tirador de cerveza de barril para obtener de él vasos o cañas.

tónica. (lat. tonĭcus). 1.adj. Que entona o vigoriza. U.t.c.s.m. 1.f. Bebida gaseosa, de sabor ligeramente amargo, aromatizada con quinina.

tortilla. (dim. de torta).

tostar. (lat. tostāre). Aviar de comer poniendo a la lumbre.

trabajar. (*tripaliāre, de tripalĭum). 2.intr. Tener una ocupación remunerada.

Trigo: Grano utilizado para elaborar determinados estilos de cerveza. Puede maltearse o no.

Tripel: Normalmente, cerveza trapense o de abadía pálida, fuerte y seca

Trüb: Sedimento, en alemán

tubo. (lat. tubus). 3.m. Tubo rígido, generalmente de cristal, cerrado por un extremo.

ultramarinos. (lat. ultra-, ‘más allá de' y marīnus). Tienda de ultramarinos.

Ur/Urquell: Original, de..., en alemán

usted. (de vusted, vuestra merced). 5.f. Tratamiento o título de cortesía con quienes no tenían título o grado por donde se les debieran otros tratamientos superiores.

uva. (lat. uva). Fruto de la vid, que forma racimos.

vadegorri, plu. vandegorri. Neol. *Gorrón, que va de gorra.

vajilla. (vascēlla, pl. n. de vascellum). 1.f. Conjunto de platos, fuentes, vasos, tazas, etc.

vaporizador. (lat. vapor, -ōris, vapor). *Calentador de la leche a base de vapor de agua.

varón. (lat. varo, -ōnis, fuerte, esforzado). 1.m. Ser humano de sexo masculino.

vasija. (dim. lat. vas, vaso). 1.f. Sirve para contener líquidos o cosas para la alimentación.

vaso (lat. vasum), vaso ancho (lat. amplus).

váter. (ingl. water-closet). 1.m. Inodoro. 2.m. Cuarto de baño (habitación). *báter.

velador. 1.adj. Que vela. 1. U.t.c.s. 4.m. Mesita de un solo pie, redonda por lo común.

venta. (vendĭta, pl. de vendĭtum). 4.f. Casa de hospedaje en caminos o despoblados.

vía crucis. (loc. lat. ; literalmente, ‘camino de la cruz'). Trabajo, aflicción continuada. viacrucis. No en DRAE. Vía crucis. Calle de la amargura. *Sevilla: ir de bares o de rondas.

vid. (lat. vitis). viticultura. (lat. vitis, vid, y -cultura). 1.f. Cultivo de la vid.

vino. (lat. vinum). 1.m. Licor alcohólico que se hace del zumo de las uvas.

Vollbier: Cerveza pálida/dorada en Franconia

Weissbier/Weisse/Weiß: Cerveza blanca, en alemán

Weizenbier: Cerveza de trigo, en alemán

Wit bier: Cerveza blanca, en flamenco

zarzaparrilla. 3.f. Bebida refrescante preparada con esta planta. (ant. sarza, or. prerromano, y parra de uva silvestre.

zotal. (marca reg.). 1.m. Desinfectante o insecticida.

15/11/2007 23:32 Autor: elsobrehilado.

[ E L B E B E D O R D E C E R V E Z A ]

 

 

[   E L   B E B E D O R   D E   C E R V E Z A   ]

*

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Índice

1º Textos recogidos por Alfredo Valenzuela

para la revista Blanco y Oro
de la Fundación Cruzcampo

2º Textos para El Bebedor:
            breves y prologuillos

            prosas

versos

Viacrucis, de José M. Marrodán

3º Daniel Lebrato, El bebedor de cerveza

4º Léxico del bebedor disponible en

http://groups.google.es/group/elbebedordecerveza

Créditos legales

 

Textos recogidos por Alfredo Valenzuela
para la revista Blanco y Oro, de la Fundación Cruzcampo,

nos 14 y 15, año 2001

1.
Dejadme que os pregunte, si podéis explicarme qué es lo que da la verdadera fuerza a los soldados ingleses. ¿Eh? Pues es el poderoso elixir, es la sabrosa cerveza que beben. Eso es lo que fortalece a John Bull cuando lucha por su país en el campo de batalla, tanto en tierra como en el mar. ¡Sí! ¡Bravo por el lúpulo! ¡Bravo por la cebada! Ambos son la sal y pimienta de la vida. Friedrich von Flotow (1812-1883), ópera Martha

2.
Beberemos nuestras cervezas hasta que no nos mantengamos en pie y brindaremos por el honor de la Vieja Inglaterra.

Henry Purcell (1659-1695), El Rey Arturo

3.
La cerveza es un don. ¡Qué espuma formas en nuestras jarras! ¡Tú nos embebes de fortaleza y viveza! ¡Eres apreciada por jóvenes y mayores! ¡Hurra! ¡Hurra! Cuando nos reunimos para beber una cerveza de un trago, ¿qué más puede uno desear? ¡Cómo burbujeas en las jarras, digno jugo de cebada!

Bedrich Smetana (1824-1884)

4.
Buenos burgueses y ciudadanos sentados alrededor de las mesas, fumemos tranquilamente y bebamos al mismo tiempo. La cerveza rubia o negra forma espuma en las jarras; hoy es domingo, es día de descanso. ¡Que la cerveza, negra o rubia, forme espuma en las jarras! ¡Amigos, con alegría, apuremos las jarras!

Ambroise Thomas (1811-1896), Mignon (1866)

5.
¡Glu! ¡Glu! ¡Glu! Soy la cerveza. ¡Ah! Con mi espuma labro líneas plateadas en las jarras. ¡Glu! ¡Glu! ¡Glu! Somos amigos de los hombres: de aquí ahuyentamos languidez y tormento. ¡Glu! ¡Glu! ¡Glu! ¡Bebamos! ¡Bebamos! ¡Maestro Luther! ¡Tizón del infierno! ¡Tráenos tu cerveza! ¡Llena nuestras jarras hasta el amanecer! ¡Mantenlas llenas de cerveza! ¡Tráenos tu cerveza!

Jacques Offenbach (1819-1880), Los Cuentos de Hoffmann (1881)

6.

Le di pastel, le di cerveza,
le di amontillado y jerez.
La besé una vez, la besé dos veces.
Estábamos tan alegres...

Abraham Cowley (1618-1617), Canción de Taberna

7.

Trabaja, come, escupe, duerme, ríe,

suda, bebe jarras de cerveza.

Paul Morand (1888-1976), Boulogne

8.

¡Ah las cervezas alemanas! Hombres de cabezas grotescas y de carnosidades porcinas, cantando lieders tras las murallas de felpas de los vasos ya ingeridos o hablando de la existencia de Dios... Cervezas, Metafísica y música de Wagner.

Eugenio Noel (1885-1936)

9.

Luego queda la espuma,
la espuma es un silencio conversado.
(...) y yo estoy en el mar porque la espuma lava los pecados.
Luis Rosales (1910-1992)

10.

En Conemar
el Atlántico inventó la cerveza
como una espuma oscura
contaminada de tierra la sed.
Manuel Vázquez Montalbán (1939-2003), En Conemar

11.
Noches de soledad brumosa y otras de enloquecida euforia

con jarras de cerveza, verdes botellas de ginebra.
Juan Luis Panero (1942-), Testamento del náufrago

12.
Desea haber vivido como quisiste, loco, y morir
como en cada derrota de tus días. Bebe
cerveza, gasta tu vida y ama, escribe, perdura.
José Daniel M. Serrallé (1959-), Salón de embajadores

13.
Estaba leyendo a Dostoyevski.
Cierro el libro, lo dejo encima de la mesa,
me siento y abro
otra cerveza. Qué aburrido
sentarse y esperar la muerte.
Roger Wolfe (1962-), El extranjero

14.
quienes se hundieron toda la noche en la luz submarina de Bickford sumergidos y sentados junto a la añeja cerveza después del mediodía en el desolado Fugazzi’s, escuchando el crujido del destino en la caja de música de hidrógeno, quienes hablaron setenta horas seguidas desde el parque a la barra a Bellevue al museo al Puente de Brooklyn, batallón perdido de conversadores platónicos bajando de espaldas las escaleras de escape de los alféizares del Empire State lejos de la luna.
Allen Ginsberg (1926-1997), Aullido, 1956

15.
Después me hablaste de los Rollings Stones y la cerveza,
pienso que habrás tomado mucha cerveza solo, David,
vos ibas a tomar cerveza o tal vez pateabas una piedra
o una caja vieja por las calles de Londres.
David Raúl Núñez

16.
Pedro Luis de Gálvez (1882-1940)

Tengo una compañera bondadosa,
dos hijos que me alegran la pobreza,
una camisa limpia, una cerveza,
y en la mesa, en un búcaro, una rosa.

Mi casa es pequeñita; en el corral,
bajo la parra, patos y gallinas,
y un nido de viajeras golondrinas
en la viga más recia del portal.


Ya no sangran mi pecho ni mi frente...
A mi lado Teresa humildemente
cose, y los niños juegan con el gato.

La pluma, en la espetera. Con la lanza
los libros al desván... Mi Sancho Panza
vive contento, de la cama al plato.

© Hasta aquí Alfredo Valenzuela

para la revista Blanco y Oro, de la Fundación Cruzcampo,

nos 14 y 15, año 2001

 

Baltasar Gracián

[ el serpentín ]

En medio de aquel gran patio de su placentero alcázar brota una dulce cuan perenne fuente, brindándose a todos sin distinción en bellísimos tazones (unos de oro, los más altos; otros de plata, los del medio; y los más bajos, aunque no los menos gustosos, de cristales transparentes), con donosa figurería; por ellos baja despeñándose con agradable ruido un tan sabroso licor, y tan regalado, que aseguran unos viene por secretos conductos de allá de los mismos Campos Elíseos.

Baltasar Gracián, El Criticón

 

Federico García Lorca

[ tardecilla del jueves santo. 1924 ]

Cielo de Claudio Lorena.
El niño triste que nos mira
y la luna sobre la Residencia.

Pepín, ¿por qué no te gusta
la cerveza?

En mi vaso la luna redonda,
¡diminuta!, se ríe y tiembla.

Pepín: ahora mismo en Sevilla
visten a la Macarena.

Pepín, mi corazón tiene
alamares de luna y de pena.

El niño triste se ha marchado.

Con mi vaso de cerveza,
brindo por ti esta tarde
pintada por Claudio Lorena.

 

Charles Bukowski

[ cerveza ]

No sé cuántas botellas de cerveza / consumí mientras esperaba que las cosas / mejoraran. / No sé cuanto vino, whisky / y cerveza, / principalmente cerveza / consumí después / de haber roto con una mujer / esperando que el teléfono sonara / esperando el sonido de los pasos, / y el teléfono no suena / sino mucho más tarde / y los pasos no llegan / sino mucho más tarde. / Cuando el estómago se me sale / por la boca, / ellas llegan frescas como flores en primavera: / -"¿Qué carajo hiciste? / Llevará tres días antes de que puedas poseerme" / Una hembra dura más / vive siete años y medio más / que el macho, y toma muy poca cerveza / porque sabe que es mala para la / silueta. / Mientras nos volvemos locos / ellas están fuera / bailando y riendo / con muchachos divertidos. / Bueno, hay cerveza / bolsas y bolsas de botellas vacías de cerveza / y cuando levantas una / se desfonda / y las botellas caen / rodando / entrechocándose / derramando ceniza gris húmeda / y cerveza vieja / o las bolsas caen a las 4 / de la mañana / produciendo el único sonido en tu vida.

Cerveza
ríos y mares de cerveza
cerveza, cerveza, cerveza.
La radio pasa canciones de amor
mientras el teléfono permanece en silencio
y las paredes se ciernen
y cerveza es todo lo que hay.

 

Gonzalo Fragui
 
[ barra fija ]

-Por favor, cinco cervezas más y otro gol de Batistuta

Con la primera cerveza soy un desierto
con la segunda descubro zonas inexploradas de las muchachas
con la tercera soy un F-15
Primer viaje al baño
en el espejo un ser inocente sonríe
el animal acecha a punto de saltar
Con la próxima cerveza vibro al compás de la música
a la siguiente descubro que no hay lugar para lo prohibido
una más y agoto palabras de días posteriores
Segundo viaje al baño
el espejo vomita las carcajadas del ser
Con la siguiente compruebo
que todas las cervezas van a la mar
y la mar nunca se llena
Tercer viaje al baño
el espejo inocente reproduce varios seres que parecen sonreír
Con la próxima cerveza soy un encantador de serpientes
Con la última cerveza soy el rey de la selva
Último viaje al baño
Nadie en el espejo.

 

La letra con cerveza entra
Carmen Camacho

Dime, padre de familia:
¿tienes en casa cebada para mi caballo?,
¿tienes cerveza para el héroe?

Kálevala, epopeya nacional de Finlandia

Quien puso cerveza en tu boca, llore por ti.

Poema de Gilgamesh

Acodao en el mostrador

Me puse a considerar:
Quien no ha bebío cerveza
Poco tiene que contar.

Joaquín Alegre Herrera, Haiku Petenera

cerve cero: varón que de la cerveza no sabe nada de nada

del diccionario de Pepe Morán

Cervezas, cervezas y más cervezas... / media noche / faz quebrada / delirante carcajada / Y en un vehemente e imaginario brindis / se oyó el agur / de la furtiva silueta que corría hacia la puerta del bar...

León León, Pas payer

Para mantenerte como el bronce,

 la primera a las once;

a las doce, una; y a la una, doce,

que son las trece;

y a las nueve veintiuna,

que son las nueve.
Versión de "a las doce una y a la una doce", de José Luis Hueso

/ a una cerveza, que nunca es una.

a otra persona, que siempre es otra /

/ lee con moderación, es tu responsabilidad (Sanidad y Consumo) /

 

Alberto Luis Pérez

[ la cerveza en tartessos : el valle de las siete sabidurías ]

Las esclavas llevaban en las caderas las grandes ánforas llenas de leche de oveja o de cabra, y también llevaban miel, esencia, aceites y vinos, tinturas y cerveza fermentada de frutas. En las pequeñas mesas enanas de madera de pino se veían también junto al vino y la cerveza viandas extrañas, condimentos excitantes, de la más profusa variedad: caracoles en salsa de azafrán y pimienta; platos de pescado en descomposición, que era como generalmente se tomaba y se prefería, por más sabroso; ostras de Lucrino, traídas en ánforas llenas de agua de mar; sardinas con hoja de laurel; pescados salados, a los que llamaban oxigarum; almejas aliñadas con silfio y perejil; cangrejos asados... También había platos de carne de cordero y ternera, chorreando sangre; coronas de ave aderezadas con puerros y cáñamo; hongos y acelgas; liebres y conejos rellenos de tomillo y romero. Para calentar la cerveza echaban dentro de ella piedras caldeadas sobre la hoguera.

Alberto Luis Pérez

Egipto, 1166 a.C. Muchos ostraca (hallados en Deir el-Medina) contienen largas listas de los productos que se entregaban regularmente a los obreros. Cada día recibían pan, cerveza, dátiles y verduras, e incluso agua potable (ya que los manantiales estaban secos). Algunos alimentos como los higos se suministraban con menos frecuencia y la carne solo en fiestas especiales. Asimismo, también se les abastecía de vestidos, calzados, vasijas y herramientas. El salario de un día del trabajador promedio era de 10 hogazas de pan y una medida de cerveza.

Nelson Pierroti

 

Sebastián Martín Recio     &     Antonio Fernández Tristancho

[ el mundo de las tabernas ]


Ahí está la taberna. Casi no se come, se bebe vino o cerveza, se pica algo, se habla y se despejan las mentes mientras se desperezan los músculos contracturados; todo listo para llegar a casa, ducharse, comer, ver algo la televisión y a dormir para al día siguiente continuar en la esfera de la explotación. La taberna, así, se convierte, igual que si fuera un prostíbulo, como diría Sexto Propercio, en un habitáculo humano lleno en exclusiva de hombres que han de desahogar su masculinidad con un sedante, el vino, y alguna conversación o jugada de dominó. Las tabernas, si bien por exceso de consumo de alcohol de algunos han podido incitar al alcoholismo y, por ende, a una agresividad o descontrol manifiesto, en su mayoría, es decir, entre quienes siempre mantuvieron el temple, ha sido un catalizador que ha amortiguado el conflicto social y familiar.

Tantos bares había en este pueblo que la apuesta tradicional que se hacen todos los chavales al entrar en edades ya medio adultas, es la de tomar una copa en cada uno de ellos y completar el famoso recorrido. Tomar la espuela, tomarse un solivoltio o un jicarazo, estar alicatao, tener una vendolina de espanto, etc. Como aquel personaje que, delante de cuatro forasteros atónitos, hablaba de que se había jincáo tantos lingotazos que había salido del zampuzo dando vueltas panetas.

La cerveza consumida sin control quita la memoria, nubla el entendimiento, entorpece la lengua, abrevia los días, siembra muchas discordias, descubre muchos secretos, gasta la hacienda y deshonra a las personas. La cerveza usada templadamente ayuda a la salud, aleja enfermedades y se convierte en aliado fiel de charlas, cantes y ratos inolvidables. (Trascripción de AFT)



 

Manuel Mendoza Ponce

[ la espuma del volcán ]

Bajo el volcán es una de las mejores novelas del S. XX, que recorre en un día, de forma magistral, la vida (y su final) de Geoffrey Firmin, cónsul inglés en Cuernavaca, México.

A lo largo del día entre cortos y largos tragos de alcohol duro estas son las cervezas que aparecen en el libro, compartiendo espacio con docenas de marcas del más extraordinario muestrario de alcoholes de todas las graduaciones posibles y de todas las latitudes terrestres:

-Benskin

-Caegwyrle

-Carta Blanca

-Negra alemana (sin precisar marca)

-Dos Equis

-Inglesa (sin marca)

-Falstaff

-Moctezuma.

Amén de otras cervezas que a lo largo del día el cónsul se va tomando para refrescar su garganta entre trago y trago.

La revista de literatura Quimera en su nº 38 de Mayo de 1984 publicó un dossier magnífico con jugosos artículos, fotos, pinturas y datos interesantes y tan curiosos como la relación completa y medida de todas las bebidas alcohólicas, con marca o sin ella, que el inteligente y atormentado cónsul ingirió en el último y sinuoso día de su vida, el más famoso Día de los Muertos de México, gracias a esta obra.

Un brindis con un trago de mescal y una cerveza bien fría a la memoria de Malcolm Lowry y del último bar del cónsul, El Farolito, desdibujado en la memoria y ya imposible de encontrar: hoy se cuentan por docenas las tabernas y tugurios que llevan ese mítico nombre.


Diego Vaya

[ qué bien sabes medir endecasílabos ]

Qué bien sabes medir endecasílabos,
Fijarte con gomina tu pelo delicado,
Mantener esa pose de poeta
En las fotografías o en los bares,
Detrás de una cerveza o de un café,
Con las piernas cruzadas y tu pipa,
Todo en tensión, escroto, abdomen, ojos,
Todo en tensión, a punto de cagarte.


Ezequiel Martínez

[ muy mal de la cabeza ]

Rubia como el trigo, clara

fría, la espuma blanca

oleaje de salmuera

sabores de malta y de cebada

bebida de dioses en copa de cristal

La tomaban en el Nilo

esclavos, faraones, sacerdotes.

En el XXI a la orillita del Guadalquivir

la toman funcionarios, enfermeras

peones, gorrillas, casamenteras

médicas, jornaleros, pescaderas

marineros, presos, periodistas

y hasta las putas se relamen

el labio superior blanco y fresquito

a la brisa de la barra del kiosquito

La Cruzcampo con sus colores palangana

La Guinness con su amargor maltés

Buenísima, siempre, donde estés

La he tomado en Calcuta y en Nepal

Y en Londres, y en Dublín y en Portugal

En París, en Madrid, en Nueva York

En Chaouen, en Chiapas y en Azores

En las Galápagos, de mil amores

Y en Noruega y en la bella Copenhague

En copa de cristal, en cerámica o en caña

En Triana, en Sanlúcar, en Cádiz y Jaén

Deliciosa tras el baño en Zahara o en Barbate

o en la playa del Carmen, o en el Cabo de Gata

¡Vive Dios que si no existiera la cerveza

andaríamos todos muy mal de la cabeza!

 

Francisco Badillo Malagón

[ amigos ]

Me despierto y veo la habitación con vasos sucios
dos ceniceros llenos de colillas
ropa de gente desconocida tirada
Tengo que llamar a mis amigos
ayer hice el amor con una chica
y no me acuerdo de su nombre
seguro que le prometí morir junto a ella
o vivir en aquel lugar tan bonito donde termina el arcoiris
Seguro que le dije que quería morir
en un beso interminable
Dios mío, no recuerdo su nombre
tengo que recoger todo esto
tengo que llamar a mis amigos

 

Juan Peña

[ captatio benevolentiae ]

No sé escribirte nada que interese,
que pueda levantarte un poco el ánimo.
Deja estos versos, anda, ve y diviértete.
Mejor te vas a un bar. No leas tanto.

[ indolencia ]

Has llegado a la noche
cansado del trajín tonto del día.
Entonces las palabras
( no olvidas que estás solo)
barajan una estrofa
donde contar tu dicha:
la piel feliz de sol en los domingos,
el alcohol, viejo amigo,
prestando indolencia a tu vida.

[ la universidad ]

Los naranjos del barrio;

el piso donde vive

con otros compañeros;

cervezas compartidas,

sentados en un banco;

a los cines baratos los fines de semana;

las fiestas con muchachas, con poca luz o a oscuras

(y al fin siempre os quedabais a dos velas).

Recuerda aquellos años

y no siente nostalgia por un tiempo

en que no fue feliz ni desgraciado,

un tiempo que hoy se enciende

con la luz antipática de un flexo

sobre el libro aburrido en el que estudia.

 

Juan Peña

[ los veranos ]

Hay días de un calor

en que no es posible hacer nada

mas que atender al cuerpo,

buscarle alivio, huir del sol

(una cerveza fresca, una sombra),

hallar la gloria

a unos metros del fuego del infierno.

[ obstinación del paraíso ]

Ante el dolor del mundo

la vida, despiadada,

finge por un momento compasión,

luego sigue y ríe y se olvida.

La vida sólo busca, impenitente,

un eterno verano, entre amigos,

con vasos de cerveza

perlados con el frío de la felicidad.

La vida busca fiestas en la noche,

los cuerpos sinuosos quebrándose en la música,

mostrando la victoria

de la frivolidad.

La vida, huyendo del desasosiego,

busca el reino donde tan sólo habiten

el olvido, el placer y la indolencia.

La vida, despiadada,

que desprecia el dolor,

celebra jubilosa su eterno aniversario.

 

Miguel Florián

Mitología

No dejes que la luna abarque tu cintura,
que tiña de negra sangre los geranios.
Quédate silenciosa, escucha cómo fresca
baja la dorada cerveza,
y hecha ya rubio océano va circundando el sueño.

Nos han dejado solos, poblando nuestro yermo.
Solamente colillas apagadas y un humo azul de carne
frente al televisor, como un cíclope ciego
que se hunde enorme bajo el mundo.
 
Toma mis manos, han ido envejeciendo
tan lentamente que no me he dado cuenta.
Mírame, mis pupilas tampoco dicen nada
(otro puerto no busques, no ansíes otros labios).
Odiseos domésticos naufragan indolentes
en el sudor del lecho, y ven morir los barcos.
Espantados me miran. Compartimos la hiel
inútil de las algas, y el mismo alcohol nos vence.

Dime, tú sabes cómo llegamos a este puerto;
qué dios o qué demonio nos persigue.
No recojas la mesa, deja el mismo mantel,
y vente aquí, a urdir otro destino.






 

Miguel Florián

Caída de los graves

Este es el murmullo del límite, la celebración
de la ceniza, de la línea que tiembla
bajo el rumor del pájaro. El peso de la tarde
cuando imita la forma de la piedra,
de la palabra ciega, la terquedad del árbol
cuando ahoga su raíz en el sueño.
Por más que te revuelvas no encontrarás la fecha,
ni la casa, ni el rostro. Parece que jamás
hubieras existido, tú, que tan real fuiste.
Las palabras prefieren posarse en otros labios,
se quiebran fácilmente cuando una mano fría
las acaricia. (¿Es esta la tristeza del mar
cuando roza la arena, en un instante, y vuelve
a su innombrable abismo?). Como un dios miserable,
como un severo insecto, has recorrido el mundo,
su costra de hondo sueño. Y despierto te encuentras
volviéndote a ese espejo de signos inservibles.
Tu dolor es ahora el de una piedra turbia
que conoció la luz, y crece en las pavesas,
en la sombra vacía, sobre la tierra insomne.
La piedra que aún recuerda el temblor de la carne
ardiendo en la caída.
Y Dios que la golpea hasta su olvido.
Buscas en los cajones tu eternidad perdida,
lo mismo que un pequeño anillo extraviado.
La breve eternidad en donde recostarte,
al regresar a casa, y un vaso de cerveza,
la sed de un día inútil como todos los días.
En la herrumbre del sueño te recoges,
la fría piedra cae, con la misma desgana.

 

Paloma Fernández Gomá

[ única espuma ]

Única espuma de raíz dorada
fuiste, entre los castros,
avecinando tardías bonanzas,
navegaste el delta más antiguo
auspiciando la brisa de los oasis.
Nubios cántaros forjaron tu frescura
en un entorno de cadencias;
el abismo del lúpulo se abre en tu entraña
y muestras la malta que en ti habitó.
Ceres acostumbra a declinar
el ritmo del viento sobre el horizonte
si se llegara a perfilar el acento
que dejan las espigas,
cuando, ya madura, hunde la cebada
su faz sobre los campos.
 

 

Daniel Lebrato

[ domingo en la ciudad ]


en noche americana, François Truffaut

Solo en la madrugada y son las dos

de la tarde. Se han ido casi todos.

Dejaron los semáforos de guardia

de la ciudad vacía. Como a urgencias,

pasan más coches que peatones, cuatro

gatos a por su pan o su periódico.

Una cruzcampo muy fría en el único

bar abierto mientras le echas un guiño

a la cartelera, por si a las diez

con la fresquita es posible una fuga.

Otra cruzcampo. Y otra. Todavía

tienes que volver a casa. En la calle

buscas la sombra como un perro pero

cambiarás de acera si por la tuya

se acerca uno igual que tú varón,

mayor de dieciocho y piel oscura.

 

Daniel Lebrato

[ las penas y las vaquitas ]

...se van por la misma senda;

las penas son de los hombres,

las vaquitas son ajenas.

(Atahualpa Yupanqui)

Caballero a la jineta en las eneas

de las tabernas, nada tan serio

como esa religión de ver el mundo

del otro lado del humo del tabaco

y en la mano como única medida

de un tiempo inmemorial una cerveza

cuando la tarde no es tarde ni en dos

divide el día el sol del mediodía.

Basta saber que habrá cigarro y ronda

que llamaremos siempre la penúltima

y que cenizas y conversaciones

se irán despacio y por la misma senda

que las vaquitas y el hombre que las lleva.

 

Isabel Lebrato

[ espuma ]

Labios de espuma hieren como espadas.

Tus palabras en una noche fría.

Ruido de vasos. Voces

que reclaman su trago,

que comparten su júbilo.

Enamorados en los rincones oscuros.

Humo de tabaco, nubes,

y mi cabeza gira como gira el mundo.

En el vaso se dibuja la tormenta

coronada de espuma que hiere como espadas.

 

Joaquín Alegre Herrera

[ movimiento perpetuo ]

Un trago de cerveza hace pensar.

Beber, pensar y ver

La luz del cristalino

Vaso claro,

Que refresca y no ahoga.

Humano soy, pues bebo como todos.

Lo que es mío va conmigo

Y aquí y ahora bebo

Cerveza, fruto del barril,

Surtidor, sucesor

De tiempos muertos.

Vida para mi sed,

Manantial de invenciones,

Río que fluye,

Espuma de mis días,

Bebida que me amansa,

Paradero de la hora,

Copa quieta en la barra.

Que me sirvan ideas,

Ideas cebadas,

Y confesaré entonces

Que todo esto es un trago

Y un trago hace pensar,

Beber,

Pensar en la cerveza...

 

José María Castro Pascual

[ el etilicón ]

Ahogando penas en un mar bravío

de vodka y ginebra, alegre me siento

bajo el zumbido de un adagio lento

que me susurra sonatas de estío

me burlo trocando en risa el hastío

como un Zaratustra sin fundamento

que errático va, con su predicamento

enloqueciendo con un licor frío

y creerme un osado Parsifal

o emperador en palacio vienés

o cruzado en castillo medieval

y olvidando un dolor que ya no es

ser otra máscara de carnaval

que pide risueña un whisky maltés

 

Manuel Mendoza Ponce

[ birrerías ]

1. Birrerías

La rubia con su glamour

A la negra le decía:

Mira tú !!!

La negra con su sabor

A la rubia le decía:

Pa eso yo !!!

2. En tres cervezas.

En la primera Heinikén me dijo: No puede ser

Con la segunda Heinekén le dije: Mi bien

A la tercera Heinekén me dijo: Yo también.

 

Pedro A. Cantero

[ la trinidad ]

Bebo,

sorbo a sorbo, esa rubia

fresquita.

El primero me sabe.

¡Blanca Paloma!

Chicha el segundo.

¡Verbo Divino!

Y el tercero,

¡Padre Santo!,

lo trago a medias.

 

Rocío Romero

[ i. litrona ]

En la boca llevarás sabor a mí.

(Álvaro Carrillo)

Conocedora de mi destierro y flirteos

aguardas, de algodones coronada,

paciente y acre mi presencia.

Y es que sabes que siempre a ti regreso,

espejismo firme al que me aferro.

Que nunca beso como el tuyo

recorrió mis capilares

con prontitud de rayo

fulminante, etílico, descarga

y sacudida y entrega absoluta.

Y es que en el perímetro

rotundo de tu boca

de amarillo amargor

me perdí un día por libarte,

amor de vicios abisales.

 

Rocío Romero

[ II. eclipse en vaso de tubo ]

En mi vaso la luna redonda,

¡diminuta!, se ríe y tiembla.

(F. García Lorca)

No intimidarán aciagos pronósticos,

ni turbarán nuestra paz augurios fatales

de fin de milenio, desastres, profecías

de infortunios de mal gusto destructivos,

cuando a nuestra vida llegues.

Cuando a nuestra vida llegues

y sedientos de tu ingenua paradoja

nos descubras, eclipse radiante, refulgente,

sé dadivoso en el beso y

vigila dejar en nuestra boca buen sabor.

Que habremos de gozarte, inmemorial,

más allá del festín y de la fiesta,

allí donde se funden sol y luna.


Rosa Díaz

[ a mano alzada ]

Entonces salgo del mutismo encantador de las esferas inalcanzables de este mundo y agarro mi cerveza. Por ese componente de placer amargo que la iguala a la vida. La disfruté en los mojigatos tubitos, en las castizas cañas, en las jarras alemanas, en los vasos variopintos de las cervecerías vienesas, en los pubs de Irlanda con un fondo de música country, en el Méjico lindo, y mirando los terraplenes del Perito Moreno en el lago Argentino. La disfruté medio fría, que es como medio caliente, en el Marché de Bamako y en el mismísimo Tombuctú. La disfruté en agosto en mi Ronda de Triana, viéndola salir por los milagros de la electricidad para llegar a mí, y a mi fiebre penitenciaria del verano a la sombra de los barómetros atmosféricos. Debajo de la inseparable capita de ozono, ahora y en la hora de nuestro calor amén, levanto mi índice y voto por ella a mano alzada.

 

Víctor Jiménez

[ taberna inglesa ]

En la vida hay lugares que te esperan

con la misma paciencia que los puertos.

Lugares en la niebla, ignorados lugares

que, justo a la distancia del asombro,

no sabes que te estaban esperando

hasta que un día vuelves inesperadamente.

Lugares imposibles de encontrar

si nunca te perdiste alguna vez,

si nunca te quemaste

por no jugar con fuego.

Son lugares que tienen

reservado el derecho de admisión

y prohibida la entrada al propio olvido.

Vespertinos, noctámbulos lugares

como este bar de copas

donde tu ausencia sale a recibirme

y me invita a tomar un ron con cola

en el rincón tan íntimo de siempre,

mientras suena de fondo Yesterday

y la nostalgia trae, como si fuera el aire,

tu perfume a jazmín no sé de dónde.

Lugares -tú lo sabes- que son cómplices

de cálidas miradas

que dicen, en silencio, tantas cosas...

Misteriosos lugares como éste,

esta taberna inglesa

donde habita el recuerdo

y, a veces, hace el tiempo un alto en su camino.

Un lugar en el mundo

donde todo es distinto, donde todo es tan tuyo

que tiene el ron de caña a medianoche

el sabor clandestino del beso de tu boca.

 

Víctor Jiménez

[ de luna y madrugadas ]

Como ese bar de copas

y canciones nocturnas en la playa

al que siempre llegamos

para tomar la última;

como ese viejo bar

de luna y madrugadas

en el que siempre hay un cartel que dice

Abierto hasta el amanecer,

así mi corazón

soñándote muy cerca junto al mar,

contigo por muy lejos que tú estés,

abriéndote sus puertas cada noche,

cerrando con el sol cada mañana.


José M. Marrodán

[ viacrucis ]

Una bofetada de calor recibió en la cara nada más abrir la puerta del bar y salir a la calle. La luz era cegadora. Sintió la sensación de asfixia y decidió volver a entrar. Otra vez el fresco artificial, la sombra relajante, el suave tacto a la vista de las maderas, los estucos ocres y violáceos, el suelo de losas de barro cocido; a un lado los jamones y chacinas, al otro, la pizarra con las tapas, y en medio un cartel anunciador de algún evento flamenco: una mancha de tinta o carboncillo donde se apreciaba la silueta casi de perfil de una gitana tocando las palmas, sentada en una silla de enea.

Se dirigió al mismo rincón de la barra donde justo un rato antes había estado acodado sobre el mostrador, adoptó exactamente la misma postura y le pidió al camarero otra cerveza. El camarero sacó un vaso de la nevera, lo enjuagó en el chorro de surtidor tal como le había indicado el cliente momentos antes, lo inclinó bajo la boquilla y empezó a salir el líquido amarillo, que fue cayendo en el vaso, formando la mezcla deliciosa de oro y nieve. Derrite el oro y se blanquea la cumbre, líquido sol bajo la nieve pura, sol y nieve, joé, parece el nombre de una agencia de viajes.

El cartel de toros junto a la puerta de los servicios le recordó que tenía que comprar las entradas para la corrida. Seguramente sacara una para él, pero qué gordo le caía el amiguito de ella. No lo aguanto, es un imbécil, él sabe más de toros que nadie, y no calla, es que no calla ni un momento. Además, qué hago yo yendo de carabina. No sé por qué sigo admitiendo esta relación. Decididamente no voy a los toros con ellos.

Le pidió otra cerveza al muchacho, y de nuevo la misma operación, vaso a cuarenta y cinco grados de inclinación, líquido formando volutas en el fondo y para rematar la faena, vaso recto, último chorreón y dos deditos de espuma.

-La calle está que echa fuego, ¿no? -le dijo el camarero en el momento de dejar la cerveza sobre la barra.

-Es un sol de justicia. Menos mal que existen lugares así y bebidas como ésta para poder tirar para adelante.

Las dos personas más próximas discutían sobre algún asunto familiar: al parecer, a una tía ya muy mayor, dueña de una importante fortuna, la habían desplumado; el administrador, no se sabía con qué tretas y argucias, consiguió dejar a la pobre vieja sin un duro.

-Que no, que no se puede hacer nada. Eso lo ha ido tramando él durante mucho tiempo y con sumo cuidado y...

-Pero eso es una estafa y seguro que puede hacerse algo; se registran los papeles con la autorización de un juez y en algún sitio debe haber un fallo y coger al sinvergüenza ése.

Diminutas burbujas ascendían desde el fondo, un pespunte diminuto y al minuto un collar de perlas se alza. Hoy no es mi día. Se me acaba el tiempo y quizá no pueda darle a Daniel el texto que me ha pedido sobre la cerveza; no sé qué hacer con ella, excepto bebérmela.

Con un gesto se dirigió al camarero indicándole otra. La boca inclinada del vaso bajo el tirador, boca de nadador que coge aire, boca desfigurada bajo el grifo, y lentamente va cayendo sobre la pared de cristal el oro líquido con su cuello de armiño. Pensó que aquélla debería ser la última que se bebiera, pero quién salía con lo que estaba cayendo. Qué cosa tan absurda: en dos zancadas estaba en el coche y en cinco minutos, en su casa. Sin embargo, se estaba tan bien allí... Hagamos tres tiendas... En el otro extremo del mostrador, formado en L, una chica joven repasaba unos papeles y bebía también cerveza. No más de treinta años, ojos vivarachos, escrutando en los documentos, pasaba, se detenía, volvía atrás... Media melena rubia recogida en una coleta con una felpa blanca, blusa del mismo color, ceñida, de fino encaje a lo largo de la botonadura, pechos aprisionados y entre ojal y ojal breve aspillera amenazante... Agora el crudo pecho pudiera ceñir con oro... Su vaso de cerveza, medio vacío, había dejado la huella de la espuma en el cristal. Arabescos de nácar para el oro que ciñera tus pechos rebosantes, y entre ojales, saeteras insinuantes que marcan el camino del tesoro.

Tres obreros irrumpieron en el local, con sus voces y sus risas estentóreas, no ya impidiendo la paz y el sosiego, sino provocando la huida de la ninfa de cabello rubio y blusa blanca. La conversación de los tres operarios giraba en torno al trabajo, siempre entre bromas y obscenidades. Reflejaban camaradería entre ellos, pero no había nobleza en sus ojos, más bien la sombra de la puñalada trapera si así el guión lo exigía. ¿Qué les pasará que cuando van en grupo se transforman? Ante la fiesta de cervezas que se formó en el mostrador, pidió él una levantando el vaso vacío. Como era de esperar, su vaso, adecuadamente enjuagado en el enhiesto surtidor, ni de sombra ni de sueño, le llegó coronado con cremosa nube blanca... Nieva al revés hacia la nube blanca en un cielo amarillo de cebada. Yo no sé qué le ha visto al imbécil, a ese mostrenco. Y cómo le ríe ella sus gracias...; es que es incomprensible.

Volvió el silencio al bar tras la marcha de los tres trabajadores y se percató de que había otros parroquianos, pero le llamó la atención uno en especial: alto, delgado, serio, con gafas color miel, bigotito fino a lo Clark Gable, ya blanqueando un poco, firme frente a la barra, sin moverse y casi sin pestañear, dando sorbitos perfectamente sincronizados a su vaso de cerveza y limpiándose instintivamente su bigotito. Acababa el vaso y pedía otro y repetía el ritual. Hubo una interrupción cuando sacó un paquete de cigarrillos del bolsillo de la camisa, cogió uno y del pantalón, un mechero, lo encendió y lanzó una gran bocanada, envolviéndole una nubecilla de humo gris. La tenue luz anaranjada del local se fue llenando de volutas de humo que ascendían con lentitud, creando un ambiente de novela negra. Sostenía el cigarrillo en la mano izquierda y alternaba rítmicamente la chupada con el trago. En el fondo había una pareja joven, vulgares en sus modos y en sus formas pero con la atenuante del amor. Parece como si el amor sincero le diera un toque de distinción a los seres vulgares por naturaleza. En cambio, no es amor lo que le une a ella y al mostrenco que cree saberlo todo. Ella es elegante, él... un patán. Otra vez pensando en ella. Si sé que esto ya no tiene remedio, que ella no me... ama. No puedo seguir aparentando esta amistad. Siempre esperando migajas. Que me roce, que toque mi mano, que se despida con un abrazo cariñoso. De momento, a los toros no pienso ir con ellos. Me tomo otra cervecita y ya me voy para casa.

Acercó un taburete para sentarse junto a la barra, caballero a la jineta en las eneas de las tabernas, pidió otra copa y también unos altramuces. Devoró casi media conchita de los chochos y lo mismo hizo con la cerveza, se bebió más de medio vaso. Por padecer pobreza nunca os desaniméis, porque otros más pobres un día encontraréis. No sé qué voy a hacer con Daniel. Le diré que mi musa me ha dejado, mi ninfa de cabello de oro y blusa blanca como la espuma de las olas huyó por culpa de tres infieles malencarados. ¿Mi amor o mi musa? "Siento por ti mucha ternura, pero no estoy enamorada." Ternura, como si yo fuera un peluche. Tierna amistad de lúpulo y azahar. Poncio Pilato bebe cerveza en el Jota, y allí se junta con Antonio Ciseri, con Lastrucci y con Don Fadrique, el marqués de Tarifa. Va por ustedes.

La clientela que ahora entraba venía en busca del café, aroma que iba impregnándolo todo. A él lo único que le confortaba era la cerveza, por eso pidió otra. Se levantó del asiento, dio un imperceptible traspié y se acercó a la puerta de salida, la abrió y volvió a sentir la irrespirable flama. Cerró la puerta y volvió a su asiento.

-La calle sigue imposible.

El camarero lo miró sin responder. En la radio se escuchaba una seguiriya de El Chocolate. Si cruzas la puerta, no mires pa atrás, que el ángel exterminador acecha pa hacerte de sal. De toros ni mijita. Yo se las compro del ocho y yo me voy al once.

Levantó la copa y se quedó mirando a través del vaso. Cuando me dejó tirao como a un perro lo uniquito que a mí me confortaba era hartarme de esto. De los volantes blancos de la mar, una tarde amarilla y melancólica te vi nacer junto a mi boca seca. Querido Danielito, no podré servirte

-Muchacho, ponme otra. Ponme también unas olivitas.

Venía la cerveza derramándose y al depositarla en el mostrador aún rebosaba la espuma.

-Volcán de lava blanca inocua y fría...

-¿Perdón? -contestó el camarero.

-No, nada, nada, está bien.

Apoyado en el mostrador, sobre el vaso, parecía buscar algo sobre el montículo que formaba la espuma. Zambullirme bajo el mar Amarillo y surfear sobre sus olas blancas. ¿Y qué se me ha perdido a mí en la China? Para surfear, Tarifa, ¿o no, señor marqués? ¿Y yo sé surfear ni na?

Junto a él se acodó sobre la barra un parroquiano con signos indiscutibles de estar bastante bebido. Éste también va bonito. Pidió una copa de 103, se la bebió de un buche, pagó y se fue. Veni, vidi, vinci. ¿Tú ves? Eso con la cerveza no se puede hacer. La cerveza tiene otro ritual, otro tiempo. Y con esta calor... ¿El ángel exterminador seguirá ahí? Ya es tarde. Una, dos, tres... ocho. Ocho y cuatro de antes... doce. O sea, estoy ante Santa Cruz, en Tomás Murube. Me queda la decimotercera, la del Baratillo, y la última, la última estación, la de Santa Marta; y ya en casita. Oh honrado boticario, tus remedios hacen efecto. De un trago se bebió lo que le quedaba en el vaso.

-Sírveme, Ganimedes, otra copa de ese pálido y amargo licor, a ver si ahora me atrevo con Europa.

-¿Otra?

-Otra.

Se levantó del taburete con intención de ir al servicio y esta vez sí dio un claro traspiés. Había pedido la que hacía trece, que la cuenta la había hecho a la perfección. El molinillo del café de repente guardó silencio y pudo oírse una soleá de Triana en la voz de Naranjito. Salía en ese momento de los lavabos nuestro cliente. Cuando estoy cerca de ti, se me nubla hasta el sentío... y tú sin mirarme a mí.

-Eso es cante y lo demás ojana.

Se acercó a su sitio y comprobó que la cerveza había perdido espuma. Agarró el vaso con la mano, comprobó que estaba frío. Este gracioso es capaz de echarme la agüita amarilla que acabo de dejar en el váter. Áureas orinas inmisericordes para gente mostrenca y botarate. A la última estación no llego. Oh, tú, Santa Marta, divina hostelera, no llego a la espuela. Socórreme al menos en el camino de vuelta.

Sacó un billete, pagó; con pasos inseguros se fue hacia la puerta. A ti me entrego, mi ángel de ojos de ámbar, de cabellos melifluos y aromáticos, de blancura infinita de azucenas...

-Adiós, garzón.

-Adiós, Gambrinus.

 

15/11/2007 23:24 Autor: elsobrehilado.


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